Consejos e ideas para escritores noveles

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POEMAD 2018: Homenaje a Zbigniew Herbert

Acudí a otro de los eventos de POEMAD, en el que, esta vez, hablaban de un poeta polaco, para mí, del todo impronunciable, Zbigniew Herbert, el cual impregna, al conjunto de sus obras, un dramatismo acorde con la tragedia humana, que abocada a una falta de valores, está perdida. De alguna manera, Herbert, con su obra, hace una defensa moralista y apasionada de la historia y de la cultura, para encontrar así, una salida a ese sufrimiento. Es la voz del soldado herido de muerte, de ese heroicismo cotidiano, del que nadie hablará.


Me gustó especialmente, uno de sus poemas, que leyeron, y es el que os traígo al blog, para que podáis ver su estilo. 


Ni que decir tiene, que aumenté mi producción de poemas mientras espera, en la sala, a que comenzase la lectura, y también después, en el metro, de vuelta a casa. Me parece una manera productiva y preciosa, de inspirarme.




Zbigniew Herbert


(1924-1998 Varsovia, Polonia) Poeta polaco que vivió en plena II Guerra Mundial y en la ocupación nazi, lo que marcó, por completo toda su obra. Este escritor, hablaba, sin tapujos, de la barbarie acontecida y daba voz a todo aquello que no la tenía. En una lucha constante por la libertad de su pueblo, le fueron prohibidas las publicaciones de sus libros, por el régimen, hasta que, en 1956 pudo sacar a la luz su primera colección de poemas: Cuerda de luz.




NUNCA DE TI

NUNCA de ti me atrevo a hablar
inmenso cielo de mi barriada
ni de vosotros tejados que contenéis la cascada del aire
bellos aterciopelados tejados cabellos de nuestras casas
callo también de vosotras chimeneas laboratorios de la tristeza
abandonadas por la luna estirando vuestros cuellos
y de vosotras ventanas abiertas-cerradas
que os resquebrajáis de través cuando morimos en ultramar

Ni siquiera describiré la casa
que conoce todas las fugas y mis retornos
aunque pequeña es y no abandona a mi párpado cerrado
nada devolverá el aroma de la cortina verde
ni el crujir de la escalera por la que traen una lámpara encendida
ni de la fronda sobre el portón

Querría en verdad escribir sobre el picaporte de la cancela de esta casa
de su apretón áspero y su amistoso crujir
y aunque de él sé tantas cosas
repito sólo la cruelmente común letanía de las palabras

Tantos sentimientos caben entre un latido y otro
tantos objetos es posible asir con ambas manos

No os sorprendáis de que no sepamos describir el mundo
tan sólo hablamos a las cosas con ternura por su nombre de pila



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