Consejos e ideas para escritores noveles

¿Eres escritor novel? ¿Estás escribiendo tu primera novela?
Entonces, sigue leyendo, los consejos y e ideas que te doy a continuación pueden serte útiles.

Shi. Poesía.



Shí. Poesía en coreano. Con un título así la película no podía ser mala. Realmente hace honor a su nombre y es un film precioso. Nunca antes había visto una película coreana y no sabía si me iba a gustar. Tampoco quiere decir que ahora me vayan a gustar todas, lo que sí me ha gustado siempre es probar cosas nuevas y experimentar porque creo que es la manera de abrir la mente y aprender lo que te gusta y lo que no. Lo que no conocemos no nos puede gustar. Es de Perogrullo. 

Si buscáis el argumento de la peli os encontraréis con esta explicación:  

Poesía (en coreno 시; Shi) es una película surcoreana de 2010 escrita y dirigida por Lee Chang-dong. 
Cuenta la historia de una mujer de unos 60 años que cuida de su irresponsable nieto que empieza a interesarse por la poesía cuando le diagnostican el mal de Alzheimer.
El director se basó en un hecho real de una muchacha violada por un grupo de chicos, y escribió el guion especialmente para la actriz Yoon Jeong-hee, estrella de cine en los años 1960 y 1970.

Sin embargo yo diría que la película narra la tierna y cruel historia de una mujer que inspira ternura y que en cada movimiento, y en cada cosa que dice o hace hay poesía, aunque viva en un mundo lleno de horrores.
 Porque hay personitas por el mundo que son así, que no es que tengan la buena suerte de que todo les salga bien, suele ser más bien al contrario, y sin embargo sacan una sonrisa que regalar y son felices con lo que tienen.
De eso precisamente va mi última novela, la cual podréis leer en breve. De una persona que vive y siente diferente a los demás, porque ve las cosas desde la perspectiva de la belleza y el arte.

La historia de Mija, me recordó bastante a la de Julieth, que es mi protagonista. Y creo que tienen muchas similitudes, tanto en personalidad como en la historia narrada, aunque a priori no tengan nada que ver, ya que Mija es una coreana de 65 años, con un nieto a su cargo que busca la manera de escribir una poesía porque se acaba de apuntar a clases. Sin embargo Julieth es madrileña, tiene 20 años y escribe cuentos a diario porque sino se moriría de pena.

Me gusta cuando la vida se entrecruza con un libro, un poema, una película, y te manda señales. Como esas veces en que nos encontramos perdidos y a lo mejor, por una frase que nos han dicho o hemos leído o escuchado, desentrañamos el enigma sin esfuerzo. Como si empezaran a encajar todas las piezas del puzle. Julieth es una pieza clave en mi vida, lo siento así.

Ya estoy preparando la maqueta y los diseños de esta novela, así que para el año que viene os la presentaré. Espero que os guste. Y no dejéis de ver esta película si tenéis ocasión, es maravillosa.


Magnum Photos: Exposición fotográfica

Hace unos días me pasé por la exposición llamada Magnum´s First, en la que podemos encontrar varias impactantes fotografías de algunos de los fotógrafos que trabajaban para la importante agencia fotográfica Magunm Photos, que algunos consideran la más importante del mundo por contener las fotografías más revolucionarias en la historia del periodismo.

La primera exposición colectiva que se realizó de la agencia, fue en 1955 y se llamó: Geischt der Zeit (El rostro del tiempo).

En la exposición podemos encontrar fotografías de: Inge Morath, Robert Capa (para mí las menos impactantes de toda la exposición), Werner Bischof (me gustaron mucho), Henri Cartier-Bresson (impresionantes las fotos porque el retratado en ellas era Gandhi), Erich Lessing (que también me gustaron mucho), Erst Haas, Jean Marquis (me pareció espectacular la foto en la que sale un puente a medias de construir, pero las demás no me decían mucho), y Marc Riboud.


A nivel de escritor o "proyecto de", creo que nos viene muy bien abrir la mente y ver todo tipo de arte. Estas fotografías además conllevan detrás mucha historia y puede inspirarnos a la hora de construir nuestros escritos.


Os dejo por aquí algunas de las imágenes que se pueden encontrar, aunque yo os recomiendo que os deís una vueltecilla por la Fundación Canal y la veáis, es de entrada libre y no os llevará mucho tiempo, de hecho se hace corta.


Aún tenéis tiempo porque está hasta el 19 de Enero, y los horarios en los que lo podéis visitar son:
Laborables y festivos: de 11 a 20 h
Miércoles de 11 a 15 h.

He descubierto por la red esta otra foto que yo no vi en la exposición pero que, de haber estado, y como podéis observar, habría sido mi preferida.


Novela número 17



Llevo un mes muy productivo, escribiendo una de mis novelas inacabadas que tenía por ahí. Ésta en concreto la empecé en 2009, y ahora sé que su destino era estar incompleta hasta este año, ya que la mitad que le quedaba necesitaba de algunas vivencias que he tenido quizás. A veces nos ocurre eso. Estamos escribiendo una novela y la dejamos a medias porque no sabemos como continuarla. Hay quienes se desesperan, pero es algo que a mí nunca me ha pasado. 

Desde que comencé a escribir novelas, les pongo el número correspondiente por orden, y lo conservan aunque no las haya terminado porque nunca se sabe cuando van a encontrar ese final o quizás no había que terminarlas, simplemente son una pieza fundamental para escribir otra cosa. Por ejemplo ésta novela es la Nº17. No quiere decir que tenga 16 escritas y terminadas, simplemente que las comencé en algún momento y pueden tener un final o no. (Para quien tenga curiosidad, ahora mismo tengo 25).  

Para mí todas son importantes así que lo siguen conservando como parte de mi camino “literario”. No a todas las ideas les pongo número, sino solo a aquellas a las que les vi posibilidades en su día, por ejemplo, las cuatro novelas que se quedaron paradas con menos páginas fueron: la nº 15: 8 páginas, la nº 19: 12 páginas y la nº 22: 7 páginas y la nº 21: solo 3. Estos datos seguramente no os interesen. Lo que quiero deciros con ello es que yo he llamado novela a una historia de la que he escrito tres páginas, por lo que no os desaniméis si se os queda la historia, en un principio, con tan poco escrito, pues quizás en un futuro se pueda continuar. 

Como os decía, estoy muy inspirada últimamente y estoy trabajando todas las mañanas en ella. Me está encantando escribirla. Disfruto mucho. He leído, en algunas ocasiones que escribir es terapéutico. Y es verdad. Cuando escribo me siento mejor y más contenta y positiva para afrontar el día. Sobre todo me ocurrió esto ayer mismo. Me pasé toda la mañana escribiendo y me olvidé del mundo. Me hizo olvidarme de todos mis problemas o preocupaciones. Solo existía mi personaje y su historia. Las letras y las ideas plasmadas. Me sentí pletórica.

Me queda muy poco para terminarla. Me he dado de plazo este mes, ya que a este ritmo la terminaré seguro. Después vendrán las correcciones y directa al registro. Es una buena candidata para ser la siguiente publicación. Ya os iré informando de los avances y si finalmente podéis leerla. De momento lo más importante es lo que me está aportando en el proceso de escribirla, visto lo visto seguro que me trae muchas más alegrías.

La invención del papel



Resulta que hace un montón de años (en el año 200 a. C. aproximadamente), un chino llamado Han Hsín, estaba buscando la forma de inventar una bata calentita para estar en casa. (El antecedente de la batamanta, para que os hagáis una idea). El caso es que va el chino y se equivoca y consigue algo que sirve de soporte para escribir sobre él. A mi estas cosas me hacen ver que las equivocaciones no son malas, como a priori parecen, sino que a veces te hacen descubrir otras cosas que no andabas buscando. Resulta que, de un invento mediocre, porque vale, las batas son calentitas y eso pero yo que sé, hay mil formas de calentarnos, tampoco es un invento de la leche. Sin embargo el papel ha hecho que podamos tener nuestros libritos impresos y aunque ahora la cosa tira más hacia lo digital siempre habrá un romanticismo en los libros en papel que no puede darnos el digital, al menos para mí.

Años después, como siempre ocurre, llega el emperador de turno, en este caso Ts´ai Lun, en el año 150 d. C y va y se atribuye el invento porque lo perfecciona un poco y listo, ale, ya es él el inventor…pues no, mira, el invento fue un error de cálculo de nuestro colega Han así que no le quites méritos al azar y al caos del mundo…

Y a todo esto, ¿cómo hacían el papel? Pues yo os lo cuento. Resulta que deshacían en unas grandes pilas trapos de lino y cáñamo, hasta que se maceraban y fermetaban consiguiendo una pasta. De esta pasta se formaba un producto de fribillas de celulosa que se depositaban en una cubeta metálica. Encima de ésta se formaba una película muy fina y se dejaba secar. Luego se alisaban una a una y se encolaban. ¡Y ya tenemos los folios primitivos! Casi nada…

A mi me parece que había que hacerle un homenaje a este chino, que este invento está muy presente en mi vida y también me hace gracia la forma en que surgió. Hay muchos inventos y descubrimientos que se hacen sin querer. No deja de resultar curioso y me pregunto si en la vida pasa lo mismo. Que si estamos buscando algo que creemos que va a ser muy bueno para nosotros y por el camino nos topamos con algo que es mejor y ni siquiera nos damos cuenta en un principio…


Deberíamos estar muy atentos no vayamos a perdernos la oportunidad de inventar el papel solo por intentar inventar una vulgar bata.

Orígenes del libro


Tengo examen el próximo lunes sobre los orígenes del libro y la escritura. Llevo mes y medio en clase de Producción Editorial y creo que todas las clases me han parecido interesantes. Hemos analizado imágenes, le hemos dado un repaso a historia del arte, viajando desde las pinturas rupestres (40.000 – 10.000 a. C.), pasando las primeras escrituras mesopotámicas, por Egipto y su escritura jeroglífica, por Grecia y Roma, cuna de los primeras obras con reconocimiento del autor, las primeras bibliotecas o la extensión de la enseñanza en templos llamados “Casas de la vida”. Cuando leo mis apuntes no puedo dejar de acordarme de mi querida Hipatia con sus rollos paseándose por la Biblioteca de Alejandría enseñando e investigando sobre el universo. En mi otro blog le hice un pequeño homenaje, podéis leerlo aquí: Ágora.

También me he paseado por la Edad Media, viendo como los amanuenses creaban los códices de manera muy minuciosa y elaborada. Creo que de todas las profesiones que había me hubiese gustado la de los crisófagos, que dibujaban las iniciales y los frisos para que luego los iluminadores los rellenaran con color. Me encantan los colores pero eso de colorear siempre me ha parecido más aburrido. Claro que si le preguntamos a mi profesora seguro que me habría colocado de lectora porque no sé, le debe gustar como leo en alto porque siempre me manda leer a mí…
Más tarde paso por la indignación de acordarme de que los libros, la escritura y la lectura era solo para la nobleza y el clero. Que el pueblo ni siquiera sabía leer. Hacían obras de arte muy lujosos y muy llamativos pero solo para los religiosos. Menos mal que esto cambió porque sino ¿qué habríamos hecho nosotros sin nuestros queridos libros? El mundo sin duda sería mucho peor…
Me parece tan interesante esta asignatura, que me enseña los orígenes del libro, de la escritura que tanto me gusta. A veces hasta dibujamos en clase para sacar la creatividad y por si fuera poco los trabajos me encantan. Quisiera currarme este examen y sacar buena nota porque creo que la materia me encanta y puedo hacer un buen trabajo. Espero que mi memoria o mi falta de tiempo no me juegue una mala pasada.
Os seguiré informando y contando cosillas de este curso, que es una mina para mi cultura, creatividad, visión del mundo y crecimiento tanto profesional como personal.


Imagen 1 y 2: Biblioteca de Alejandría
Imagen 3: Comentarios sobre el Apocalipsis.
Imagen 4: Copista o amanuense.
Imagen 5: Códice antiguo.

Visita al BOE



Ayer estuve visitando el BOE con mi curso de Diseño y Producción Editorial. Nos hicieron una visita guiada por las diferentes secciones: preimpresión, impresión offest, impresión digital, postimpresión y encuadernación de lujo. A pesar de que las máquinas no nos dejaban escuchar muchas de las explicaciones me pareció muy interesante. Cuando ya entiendes del tema te interesa más. Hace unos años que hice el otro ciclo formativo pero cuando vuelvo a ver impresoras de offset me embriaga la nostalgia. Me encantan esas máquinas que parece que te puedan transportar al pasado, y en mi caso, incluso es verdad, ya que cada vez que veo una vuelvo al pequeño taller que teníamos en clase. Y vuelvo a reírme intentando que no se nos caiga el agua o limpiándonos la tinta de las manos. Vuelvo a ilusionarme por registrar bien los cuatro colores o me desespero porque hay algo que arreglar. 



La zona de impresión es la que más me ha gustado siempre y en este caso no iba a ser diferente, aunque ahora esté tocando más la parte del diseño y la preimpresión, ya que yo creo que es importante saber que sucede antes y tener conocimiento ya que al fin y al cabo me van a servir para mi formación profesional y para mis libros.
No me importaría trabajar en el BOE la verdad. Y me siento capacitada para llevar varias de las máquinas de las que nos enseñaron y ser feliz haciéndolo.


Lo más curioso me sucedió cuando nos enseñaron la parte de impresión digital. Las máquinas no son tan impresionantes como las de offset, ya que parecen impresoras gigantes que sacan los ejemplares y ya está. Pero fue cuando me di cuenta de que alguien, muy lejos de aquí, en Inglaterra, Estados Unidos o en los múltiples lugares donde imprimen los libros de Amazon, había impreso ejemplares míos. Y no solo unos cuantos, sino ya más de cien. Es increíble ser consciente de eso, de que alguien ha estado dedicando su tiempo a imprimirlos, encolarlos y cortarlos. A alguien le han pagado por ello. Es muy raro y me encantaría estar presente cuando lo hicieran aunque eso ya me parece un poco más difícil. Incluso, para rizar el rizo, lo impresionante sería poder hacer el ciclo completo, como una vez hice en el curso de Producción y entonces ya si que sería totalmente hecho por mí. 

No sé si se pueden concertar visitas al BOE sin ser grupos de estudiantes, pero si tenéis la posibilidad de poder ir, hacedlo, sobre todo si sois unos frikis de las Artes Gráficas como lo soy yo. Merece la pena.