Consejos e ideas para escritores noveles

¿Eres escritor novel? ¿Estás escribiendo tu primera novela?
Entonces, sigue leyendo, los consejos y e ideas que te doy a continuación pueden serte útiles.

Tardes de Arte


Museo del prado. Planta Baja.

Aprovechando el horario gratuito de 18 a 20 h que ofrece todos los días el Museo del Prado a sus visitantes, he vuelto a pasearme por sus salas a admirar los cuadros que expone.
Suelo ir de vez en cuando pero es verdad que como lo tienes cerca a veces pasan muchos años sin volver. Desde la última vez que fui creo que hacía ocho años. Demasiados. Pero esta vez lo estoy viendo a conciencia.

Después de ver tantos museos y estudiar arte el último año de instituto, sé con claridad que épocas son las que más me gustan y cuales los artistas y los temas que me gusta admirar. La primera visita, que comienza con los primeros cuadros, (S XV) en el que la temática es casi en su totalidad religiosa. Eso sí, es curioso ver la evolución de cómo se representaba el tema por como se va huyendo de lo establecido y se le va dando otro matiz más realista. 
 
De todo lo que vi en mi primera visita creo que me quedo con El Bosco y su excéntrico y delirante Jardín de las Delicias. Nos tenía a todos embobados descubriendo cada escena a cual más pintoresca. Es impresionante porque es una pintura muy antigua y ya se atrevió a representar una especie de ensoñación.

Siguiendo el paseo, te topas por ejemplo con una versión de la Mona Lisa de su taller. Es la copia más antigua que existe, de ahí su importancia. Aunque no tiene esa magia que tiene la verdadera.

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Hay un par de salas que me gustaron especialmente. En ellas hay unos cuadros enormes en las que las personas que aparecen en las escenas son a tamaño real. Por lo que te da una sensación de estar presente en ella. A parte de su realismo y de apreciar cada detalle.

Dos de ellos me llamaron especialmente la atención. El primero es “Doña Juana la Loca  De Francisco Pradilla y Ortiz. Lo que me llamó la atención de este cuadro no es su belleza o su calidez sino todo lo contrario. Me parece una escena terrible y siniestra que m daba escalofríos al darme la  sensación de ser una más que acompañaba a la señora en su locura mientras el frío y la angustia nos envuelve. Su expresión de locura, la espera, esa incertidumbre de que se vuelva sin previo aviso y le dé un brote de histeria…a parte de que es un entierro, en mitad del prado, envuelto en humo y con la oscuridad acechante. Es terrorífico.


La otra pintura que hizo que me quedara sentada un rato observando a los protagonistas de la escena, fue “El fusilamiento de Torrijos” de Antonio Gisbert. Me trasmitió el horror del último momento de vida cuando sabes que te van a fusilar como están haciendo con todos tus compañeros pero me pareció también bonito ya que permanecen unidos, con las manos entrelazadas, incluso alguno abrazándose, en un gesto de: “juntos hasta el final”. Ahora escribiendo la entrada, he leído que precisamente este cuadro y lo que representaba el Capitán General Torrijos, que es la figura que resalta de los demás al estar un paso por delante, era una actitud progresista en contra del totalitarismo y la violencia y entonces ya se ha convertido en uno de mis cuadros favoritos.

Poco después estuve frente a los “Fusilamientos del 2 de Mayo” de Goya, archiconocido por todos pero que, frente a él, siempre sientes esa impotencia y rabia ante el horror de las víctimas. En contraposición la crítica sutil para representar las familias adineradas. Estoy deseando seguir con sus cuadros porque Goya era un genio. Así que mi próxima cita será con él.

Cuando observo un cuadro que me interesa, porque realmente hay cuadros que me aburren, (sobre todo sin son paisajísticos, menos algunos, o de temática religiosa o retratos para mí insulsos), me gusta fijarme en las personas que aparecen en ellos. A veces intento buscarles un parecido (eso me pasa también con las personas reales), luego intento pensar en como serían sus vidas en el momento en que les retrataron. También a veces me gusta imaginar otras vidas que podrían haber llevado, aunque no fueran reales. Adivinar qué quiere decir su expresión. Qué le preocupa. También me gusta ponerme en el lado del autor. ¿Qué sentiría al pintar aquello? Cuando estuve frente a “La batalla de los mamelucos” me puse a divagar en como es posible representar una escena con tantos detalles si nunca has estado en frente. Me gusta ver el cuadro desde todos sus ángulos. Desde un espectador que está en el museo. Desde todos los personajes hasta el más insignificante. Desde la visión del propio autor. Desde un todo “narrador” que está en la escena y lo sabe todo pero no forma parte activa de ella e incluso en ocasiones consigo fundirme con la pintura desde la paleta al pincel, haciéndome trazos de colores. No sé si es la forma en que hay que vivir el arte, yo no soy ninguna entendida, pero es la mejor forma que he encontrado.
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