Consejos e ideas para escritores noveles

¿Eres escritor novel? ¿Estás escribiendo tu primera novela?
Entonces, sigue leyendo, los consejos y e ideas que te doy a continuación pueden serte útiles.

De celtas, pétalos y violines

Si un finde no sabéis que hacer y os apetece ver algo diferente (y vivís cerca de Madrid o ciudades grandes), una buena alternativa es ir a espectáculos. Últimamente estoy acudiendo a unos cuantos y la verdad que enriquece bastante (intelectualmente hablando, porque os podéis imaginar de donde os empobreceréis). Lo curioso es que se me había juntado, en este fin de semana tres eventos culturales. Uno de ellos no pudo ser, pero a los otros dos si que acudí.
Uno de ellos se llamaba Celtic Legends. En el que un grupo de músicos acompañaban a unos bailarines sonrientes y vitales que taconeaban por todo el escenario como si tal cosa. Se deslizaban con una facilidad pasmosa, como si fuera muy sencillo hacerlo. También había, de vez en cuando piezas musicales donde los instrumentos hacían unos solos impresionantes. El que tocaba la flauta travesera se estuvo varios minutos sin descansar y el gaitero lo mismo. Sin duda, el instrumento que más bonito sonaba era el violín (en su solo, llegó a estremecerme), pero cuando lo acompañaba la guitarra, sonaba espectacular. (Siempre me han gustado las guitarras). Si tenéis la oportunidad, os aconsejo que lo veáis porque es algo distinto y se disfruta mucho. Vaya, que sales con ganas de taconear también.
El segundo espectáculo que vi, fue una obra de teatro llamada: Ni con el pétalo de una rosa. Debo, antes de explicaros de que iba y que sensaciones me creó, la odisea antes de llegar al Teatro Lara. Resulta que, como hacía un sol resplandeciente y era pronto se nos ocurrió ir a tomar algo. No nos dimos cuenta, pero a la salida caía una lluvia torrencial que nos impedía salir del establecimiento.
El caso es que la lluvia no cesaba y el tiempo se iba agotando así que decidimos jugárnosla y salir corriendo por la Gran Vía. Llovía mucho pero había que cruzarla. Justo en mitad de la Gran Vía se puso a llover aún más y casi pierdo un zapato corriente abajo…fue como cruzar el Mississippi…cuando llegamos al otro lado tuvimos que seguir adelante porque no podíamos resguardarnos en ningún sitio así que cuando llegamos al hall del teatro, parecía que me había hecho unos largos en la piscina, ropa incluida. Me sentí muy observada, pero nos pusimos en un rincón a maldecir la lluvia. Como no podía ni entrar al baño, me peiné como pude y me acabé secando con un folleto que tenían en la mesa…fue muy surrealista. Encima la obra no se representó en un escenario y no teníamos butaquitas donde parece que vas a tener menos frío, no. Se representaba en las escaleras. Nos colocaron unas frías sillas y el frío del suelo y de las paredes del viejo edificio parecían decir: “verás mañana, te vas a poner mala”. Estaba calada y me desagradaba sentir la ropa mojada. Lo que pasa es que la obra me gustó mucho. Era diferente por el lugar donde estaba siendo representada.
Básicamente trataba de malos tratos. Una mujer era maltratada por su marido y nosotros lo escuchábamos desde abajo, donde estaba la vecina. También estaba la hermana de la víctima y cada uno representaba el papel que tomaban en bastantes ocasiones las personas cuando se ven en esa horrible situación. La mujer tenía miedo y se sentía perdida y aturdida (creo que fue el personaje mejor representado, el que mas me gustó). La vecina no sabe muy bien que hacer y le ofrece ayuda. La hermana le recrimina que siga con él y lo defienda y el hombre se intenta defender.
Además las luces y un violinista le daban un toque muy bohemio. Me gustó mucho pero fue muy cortita.
Creo que este tipo de cosas nos abren la mente y nos pueden dar ideas para escribir, por ejemplo, así que yo pienso ir a todas las que pueda y mi economía me permita.

Nota: os imagináis la de puntos que he obtenido este finde para mi asignatura de Arte, ¿verdad?
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