Consejos e ideas para escritores noveles

¿Eres escritor novel? ¿Estás escribiendo tu primera novela?
Entonces, sigue leyendo, los consejos y e ideas que te doy a continuación pueden serte útiles.

Pekín Express y la Justicia Poética

Ayer terminó la tercera edición del programa de Pekín Express. Es un programa que me gusta, ya que está estéticamente bien realizado y además puedes aprender de las culturas los países por los que han ido pasando, en este caso Vietnam, Laos, Camboya, Tailandia e Indonesia. (También tiene emoción porque los concursantes tienen que ir haciendo pruebas y es entretenido, pero normalmente suelo mosquearme con el resultado, ya que, que una pareja gane o no las etapas depende mucho de la suerte, de la caradura de los participantes y algunos otros factores, así que muchas veces no ocurre lo más justo). Además la presentadora no es que me agrade demasiado. Pero bueno, lo que quería comentar en este caso es que en esta edición, posiblemente concursó la pareja que más me ha gustado de todos los programas. Un padre y su hija de dieciocho años que son un ejemplo a seguir.
Desde el principio, el padre ha hecho gala de unos valores y unos principios que ha querido inculcarle a su hija, para que aprendiera de su paso por el programa. Para mí, la esencia de lo que tendrían que ser los participantes de ese concurso, ya que se han divertido en todo momento, han luchado, se han superado, han aprendido, se han mezclado con los lugareños de cada sitio donde han ido, han sido amables y respetuosos con todos y porque no decirlo, también nos dejan en buen lugar como españoles que hacen turismo y no van gritando por todos lados y haciendo el moña, cosa que luego crea la imagen que tienen de nosotros de monigotes borrachos.
Manolo y Marta llegaron a la final y fue tan merecido como que en todo momento, en vez de zancadillear a los demás participantes o compitiendo suciamente, han ayudado a sus contrincantes, aunque la hija al principio le gruñía a su padre por ayudarlos, ya que era una competición, ella acabó haciendo lo mismo, demostrando así que como ella misma dijo: “el fin no siempre justifica los medios”.
Sin embargo, las otras dos parejas finalistas han sido ejemplo de competitividad insana, de intentar pisar al contrario y de burlarse de los demás.
La tercera pareja, curiosamente, se eliminó gracias a una prueba. Consistía en encontrar un libro de un dragón rojo en una biblioteca. Uno de los susodichos dijo: “odio leer”, y después: “los libros y yo tenemos un asunto pendiente, es que no me llevo bien con ellos…”, estuvieron dos horas buscándolo (y teniéndolo en las manos, pero desechándolo y tirándolo al suelo con desprecio varias veces), gracias a lo cual llegaron tarde a destino y los eliminaron. ¿Justicia poética o no? Ahora espero que recapacite y se de cuenta de que los libros no son malos aunque supongo que los odiará un poco más, una pena…

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Pero comentemos la final. El último programa, donde Marta y Manolo seguían con sus buenas artes (en la prueba del libro, Marta les enseñó a las otras contrincantes Sandra y Belinda, como era el libro, y gracias a eso, pasaron a la final) consiguieron ganar todas las pruebas de la gynkana y así ir consiguiendo unas llaves que supuestamente les iban a proporcionar una buena ventaja para un juego final (que luego fue mentira).
La última prueba era localizar un lugar y las instrucciones se las daban un familiar por teléfono. Llegó antes Sandra que Manolo porque le dijo a su madre (que hacía 45 que no hablaba con ella) que se dejara de rollos y fuera al grano. Así que llegó antes y la presentadora pudo gritar lo que estaba deseando, ya que la pareja de Sandra y Belinda tenía que haber sido eliminada en la mitad del programa, pero se sacaron de la manga una regla de que la pareja que fuera expulsada ese día volvía a la competición como si tal cosa. A veces a los programas le viene bien que sigan unos participantes y no otros, y estas eran muy competitivas y malas, así que supongo que daban morbo. (En la página de cuatro hay muchos comentarios en los que opinan igual que yo, si queréis echarles un vistazo).
El resultado es que habiendo ganado toda la gynkana el padre y la hija, siendo un ejemplo a seguir en todo momento, habiendo superado todas las pruebas, etc. Las dos malvadas hermanas se llevaron los 45.000 euros del premio final. Y entonces, ¿por qué he puesto de título a esta entrada justicia poética?, pues porque esos 45.000 euros que se llevan las hermanas vascas les ayudará a tener la entrada de un piso como mucho, donde seguirán con sus tristes y amargadas vidas donde se tendrán que soportar durante toda su vida.
Y Marta y Manolo, además de una preciosa experiencia, ya que Manolo lo que quería por encima de todo era ver los cinco países, y que su hija creciera como persona, lo ha conseguido. Porque en la chica se ha visto una bonita evolución (aunque ya venía de casa con buena parte aprendida), que hoy en día es difícil de ver en alguien de 18 años, que admire a su padre, que se divierta con él y que lo quiera de esa manera. Y además, y por si fuera poco, “mi pequeña Lisbeth” que es como yo la llamaba cariñosamente, conoció a un muchacho y quien sabe si la historia de amor seguirá por mucho tiempo…
No consiguieron el premio final, (que querían destinar a los estudios de Marta) pero seguro que serán igual de felices porque seguirán haciendo gala de esos valores en los que lo material no es tan importante, y eso les acompañará toda vida.
¿Es o no justicia poética?

Yo creo que sí.
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