Consejos e ideas para escritores noveles

¿Eres escritor novel? ¿Estás escribiendo tu primera novela?
Entonces, sigue leyendo, los consejos y e ideas que te doy a continuación pueden serte útiles.

El misterioso caso de Peñíscola

Recibí una llamada importante. El pueblo costero de Peñíscola requería de mis servicios, y no podía negarme, si no lograba detener a los delincuentes, sus habitantes correrían peligro.
Así que Elisbeth Salandernal se puso en camino…

Habitación 303

El enclave de esta habitación no es casualidad. Tenemos una vista privilegiada que da directamente al Castillo Papa Luna, al mercadillo de los lunes, a la zona montañosa y a la piscina del hotel. Desde aquí podemos verlo todo.

Al llegar, nos han dejado las instrucciones del caso de la una forma muy original. Al principio hemos pensado que era una multa, pero nada más lejos de la realidad. La hemos leído y se la hemos vuelto a mandar. Esa es la señal de que ya estamos allí. Nadie sospecharía…

Algunos desconcertantes sucesos nos muestran que Peñíscola se encuentra en grave peligro. En cada rincón hay una especie de niños gritones. Creo que es una nueva especie que viene de un lejano planeta. Se llaman los niños milagritos. No parecen peligrosos pero sí irritantes. Están agitados y eso se debe a que está ocurriendo algo.

He conseguido una línea wifi y me he puesto en contacto con mis colaboradores de la blogosfera para ponerles al corriente. Toda ayuda es poca.

Es imprescindible ir todos los días a la playa. Observar a nuestro alrededor. Pasear por el mercadillo y las tiendas (y comprarnos algún nuevo modelito) en busca de nuevos indicios que nos muestren lo que está ocurriendo.

Hemos descubierto otros seres extraños, los hombrespanza, que se pasean por doquier y que pasan muchas horas frente a una cerveza. Creo que es su alimento básico. De nuevo parecen inofensivos, pero no nos podemos fiar.

Los bares y restaurantes parecen tranquilos y normales. Pero una noche, descubrimos un lugar que no lo era. Los precios de las tapas eran demasiado elevados y un ambiente enrarecido me hacía desconfiar…pero no teníamos pruebas, así que decidimos tomar unas notas y seguir investigando.

Una noche, el Poderoso Dragón de la playa nos dio una valiosa pista. Debíamos adentrarnos en las murallas del castillo y merodear por los alrededores, allí ocurría algo, él podía sentirlo. Así que le hicimos caso.

Al día siguiente subimos las empinadas cuestas y anduvimos por sus estrechas calles en busca de nuevas pesquisas.

El castillo estaba rodeado de halcones y búhos que protegían la Gran Torre. Para abrir el castillo debíamos encontrar un poema que se encontraba oculto en alguna de las callejuelas de los alrededores. Nos costó algo de tiempo encontrarla, memorizarla y recitarla frente al castillo:

"Peñíscola en el mar, barco varado,
de fuerte quilla y alta arboladura,
donde se encima un sueño, que almenado,
Rompe del horizonte la angostura.
Huella de un tiempo duro, empeñascado,
Que se hizo historia, pero que perdura,
En la sombra de un Papa encastillado,
Que empavesa la recia escarpadura.
Peñíscola en la noche, nave anclada,
Muela que afila vientos marineros,
Piedra rugosa de aridez herida,
Aunque perenne roca desolada,
Trazadora de eternos derroteros,
Con la tajante proa hacia la vida!"

La puerta del castillo se abrió pero allí no había nadie, ni presos en las mazmorras ni princesa que salvar, así que el misterio no estaba encerrado entre sus muros.

Nos detuvimos en la casa de las conchas puesto que debíamos encontrar una en la que nos indicaba por donde seguir el camino hasta el mirador. Finalmente lo conseguimos y divisamos desde lo más alto, donde se encontraba el Dragón de la Playa. Desde aquel punto, su cola apuntaba directamente al lugar donde debíamos dirigirnos. Con su ayuda descubrimos una brecha entre las rocas, llamada el Bufador. Entre sus bufidos logramos escuchar otra nueva información muy valiosa: durante los fuegos artificiales de las doce de la noche, el castillo ardería. Debíamos impedirlo, o miles de personas perecerían entre las llamas.

A la mañana siguiente un gran viento hizo volar sombrillas en la playa. Una de ellas me alcanzó. Nos estaban atacando. Sabían que estábamos investigando aquel misterio e iban a hacer todo lo posible por detenernos.

Además, pretendían hipnotizarnos con un cántico claramente satánico: agua-cerveza y cocacolaaaa. La cervecita-fresquitaaaaa.

Al menos podrían haber repetido hasta la saciedad los ríos de España y habríamos salido más cultos. O haberse inventado la canción del verano, con lo fácil que lo tenían:

Tómate una coca-colaaaa
Aquí en Peñíscolaaa
Fresquita,
Entre ola y olaaaa.

Pero bueno, al final logramos quitarnos aquella estúpida repetición de la cabeza y logramos centrarnos de nuevo. Ya que no había secuestros en el castillo, el problema tenía que venir directamente de aquel restaurante que daba tan mala espina. Volvimos a la zona donde loshermanosmaradona ya estaban engatusando a la gente. Entré al baño, y pude pillarles in fraganti transportando gran cantidad de jamones del almacén clandestino a una furgoneta en la que pretendían huir justo antes dehacer arder el Castillo. Se estaban llevando el jamón ¡y eso sí que no! ¡con el jamón no se juega! Así que los detuvimos en el acto. Eso sí, nos quedamos sin probar la mercancía. Una pena…

Aquella noche pudimos disfrutar de unos maravillosos fuegos artificiales en la playa, con unas vistas privilegiadas desde la azotea del hotel.
La gente siguió sus vacaciones felizmente como a lo largo de toda la semana, sin darse cuenta de que alguien, desde la sombra, los había salvado. Pero así es la vida del Héroe.

Orgullosa de mi trabajo, me metí una gran copa de helado pensando en qué nueva aventura me esperaría…
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