Consejos e ideas para escritores noveles

¿Eres escritor novel? ¿Estás escribiendo tu primera novela?
Entonces, sigue leyendo, los consejos y e ideas que te doy a continuación pueden serte útiles.

Decoración en las guardas de lo libros

En la excursión a la imprenta artesanal, me recordaron, entre otras prácticas, una que utilicé en el curso formativo de artes gráficas que hice hace unos años, para pintar las guardas de los libros. En la visita nos hablaron de Antolín Palomino que utilizaba esta técnica para su decoración, que son mostradas en una exposición que se puede ver en la visita.
He encontrado una breve biografía de él para que os hagáis una idea sobre este señor:


Una de las figuras fundamentales de la historia de la encuadernación española, Antolín Palomino Olalla aprendió el arte de la encuadernación por casualidad, a través de la ventana del cuarto donde convalecía de una enfermedad siendo un niño. Vivía frente al taller de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, en la madrileña calle de Juan Bravo, y con ellos aprendió los primeros rudimentos del oficio. Años después se establecería por su cuenta, llegando a ser uno de los mejores encuadernadores no sólo del momento, sino de toda la historia de este arte. Realizó numerosas obras para los mejores coleccionistas españoles. Sus trabajos llegaron a ser uno de los regalos imprescindibles con los que se agasajaba a los mandatarios extranjeros que llegaban a España. La labor de Palomino se distinguió siempre por su, absoluta perfección técnica.
Tras varias décadas de trabajo llegó a reunir la segunda colección más importante del país de herramientas de encuadernación, después de la del maestro catalán Emilio Burgalla. Colección de hierros que fue adquirida por el Ayuntamiento de Madrid siendo alcalde Enrique Tierno Galván, y que permanece en la Imprenta Artesanal de la Villa. A partir de entonces, y hasta su muerte, Antolín Palomino trabajó en dicha imprenta, dedicando sus últimos años a impulsar el desarrollo de la encuadernación y a evitar que sus habilidades se perdieran con su desaparición. Últimamente empleaba gran parte de su tiempo en el diseño de papeles pintados para decorar las guardas de los libros.

Es una técnica que se puede practicar en casa, reuniendo el material necesario que no es muy caro.
Solo necesitas:
No practicar esta técnica cuando tu madre esté en casa (son actividades que no les suelen gustar). Una vez que no esté, reúne unos cartones grandes para colocarlos en el suelo para no dejar ningún indicio de que lo hemos hecho. (Aunque seguro que se entera con el olor a aguarrás que quedará en la casa…)
Necesitas un barreño grande (que quedará inutilizado después de la actividad, con lo que o compras uno barato o utilizas uno viejo).
Compra tintas grasas. Lo mejor son tintas de offset (que nadie tiene en casa), óleo (que es algo caro), o lo que yo utilicé, la típica pintura Tintanlux, no tiene muchos colores, pero nos será suficiente. Además solo compré un bote azul, otro amarillo y otro rojo, con lo que conseguí algunas mezclas. Si queremos más tonos, tendremos que comprar más.
Pinceles o pequeños utensilios para echar la tinta al agua.
Papel para teñir. Puede ser papel en sucio, es decir, que ya esté escrito por un lado, porque no trasparentará, y así no gastamos más papel.
y lo más importante: AGUARRÁS.

Para proceder, solo tienes que llenar el barreño con agua y echarle un chorro de aguarrás. Echa de cada color la cantidad que ves necesaria y mézclala al gusto. Después moja la hoja cubriendo una cara de ella y sácala. Tiene que secar por lo menos una noche. Cada vez que introduzcas una hoja, aunque no eches más pintura, sacarás un dibujo diferente. Nunca sabes exactamente lo que te va a salir, (y ninguno igual a otro) pero haciendo varios conseguirás que alguno te guste.
Lo más importante es el aguarrás, porque es como te sacarás la pintura de las manos. Si manchas el lavabo al lavar los utensilios que has utilizado, frota con un estropajo con aguarrás, te lo digo por experiencia…
Para muestra de lo que podemos conseguir, saqué unas cuantas fotos de mis creaciones. Después solo queda pensar para qué lo vamos a utilizar. Yo he colgado alguno en la pared, pero se puede utilizar para decorar cualquier cosa que se te ocurra.
Os aseguro que es relajante y muy divertido.

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