A veces, escribo de más...

..........................................................................................................Y ésta, es una de esas veces.

Poesía es y serás siempre tú


 Dicen, que las personas que se van permanecen en las personas que las quieren. Y yo, siempre recordaré tu risa, esas palabras tan graciosas (incluso alguna de ellas inventada), cuando recitabas poesías larguísimas de memoria o cuando te pasabas el día cantando. Una persona que con más de ochenta años quiere saberse todas las capitales del mundo, los ríos y las montañas, que ama los árboles y los animales (especialmente los caballos), una persona buena y generosa, con unos principios y valores muy bien asentados, no puede ser menos que una persona especial.
Nos has dedicado a todos muchas poesías y cantares y creo que es momento de que yo te dedique uno a ti. No es de memoria pero sé que si para algo es la poesía, es para personas como tú.



Tu pupila es azul, y cuando ríes
Su claridad suave me recuerda
El trémulo fulgor de la mañana
Que en el mar se refleja.

Tu pupila es azul y cuando lloras
Las transparentes lágrimas en ella
Se me figuran gotas de rocío
Sobre una violeta.

Tu pupila es azul y si en el fondo
Como un punto de luz radia una idea,
Me parece en el cielo de la tarde
Una perdida estrella.

_____________
¿Qué Es Poesía?

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
En mi pupila tu pupila azul.

¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía eres tú.



Dedicado a las Reina de los Olivares.

Cuatro años de blog


Se dice pronto, pero hoy 23, este blog cumple cuatro años de existencia. Él es muy diferente a cuando comenzó aunque en realidad tengo más o menos la misma sensación de escribir al vacío.
Al comenzar te preguntas si a alguien le interesará tus opiniones, tus lecturas o los debates que crearás. Publicas las entradas con la incertidumbre que a algún lector le despierte el interés por comentar sobre el tema o leerlo y pensar en ello. Me hubiese gustado conseguir más de lo que llegué a conseguir una vez. Hubo un tiempo en que este blog estaba rebosante de comentaristas que debatían sobre edición y libros, pero lamentablemente el tiempo de los blogs, tal y como los conocimos una vez, pasó a la historia. O quizás es que aquello solo fue algo fortuito que tuvimos el placer de vivir.
Aprendí algunas cosas sobre los temas que pusimos sobre la mesa pero sobre todo recogí experiencias personales.
También tengo la sensación de que una vez pequé de ingenua, pensando en que las letras podrían unir a personas que no se conocían, diferentes y de lugares muy lejanos, con el único propósito de aprender y compartir lo que cada uno sabía sobre el tema de la edición. No fue así. Descubrí, muy por el contrario, el mar de tiburones que se esconde también en este mundillo al que nunca he pertenecido y nunca pretendí hacerlo.
Es curioso porque en general, aquellos que viven los libros desde lejos, los aman más que aquellos que están dentro. Y en este blog ocurrió un poco lo mismo. Se creó un micromundo donde ha habido tiranos ansiosos de fama y donde ha habido héroes y pueblo humilde que han sabido combatir desde la palabra. Disfrutando los libros y viviéndolos como algo maravilloso sin pretensiones. Sin tratarlos como mera mercancía que ofertar y vender.
Me equivoqué, que le vamos a hacer. Pero esta experiencia me ha enseñado muchas cosas. Sobre el mundillo por supuesto. Sobre las personas y sobre los valores que tienen o de los que carecen estos. ¿De qué sirve ser un escritor si no tienes principios? Para conseguir fama, dinero, estar en los primeros puestos de ventas, ¿y? ¿Y qué más? ¿Es eso lo que significa ser escritor; ser famoso, escribir dedicatorias y ganar dinero? Cada vez pienso más en que quien verdaderamente siente el gusto por la escritura, es quien escribe en su casa sin decírselo a nadie, ahí es donde está claro que lo haces porque te gusta, porque solo te va a reportar los beneficios puros y duros que tiene escribir. Por eso, puestos a elegir, prefiero ser “aquel proyecto de” que escribe sus novelas o lo que le da la gana en el ordenador de su casa y que nunca publicó, a que me llamen escritora, y que conlleve esas características.
Como dijo aquel, creo que en cualquier lugar, no sobrevive el más fuerte, ni el más válido ni el mejor, sino aquel que sabe o consigue adaptarse al medio que le rodea. Y creo que por eso sigo aquí. Escribiendo en un rincón de Internet como quien escribe en el aire. Sin tener claro quien recogerá lo que dices, si es que hay alguien que lo haga.

Puedo decir que todas las metas que me he ido proponiendo en el blog las he conseguido. Desde que lo abrí hasta ahora. Esos propósitos han ido variando porque como decía antes, tienes que ir adaptándote, además de que el blog es un compañero de viaje de su autor y como sabemos, las personas somos continuos cambios, por lo que el blog tiene que serlo igual.
Si se estanca, es cuando muere. Yo sé que en algún momento terminaré el blog. Nada es eterno, pero borrarlo no significará que muera, sino más bien que muta en otra cosa. ¿Qué es mi blog sino un conjunto de mis ideas? y ellas, siempre estarán en mi.
Creo haber encontrado una nueva utilidad para el blog por lo que de momento quizás pueda hacer otro balance el año que viene. Ya veremos. Por el momento me siento orgullosa de mantenerlo, otros muchos blogs no llegaron tan lejos.
Pero si de algo me ha servido el blog, por encima de todo, es para sentirme orgullosa de mi misma y solo por eso, ha merecido la pena.


La inocencia del mundo



Quería escribir en algún sitio sobre esto. Quizás el blog es el mejor lugar porque es algo también que he ido construyendo en varios años pero que a pocos clicks de ratón podría eliminarlo y hacer como si nunca hubiera existido. Por eso es un buen sitio para dedicarle unas letras a esa parte del mundo, efímero, frágil y delicado que no entiendo muy bien como sigue sobreviviendo en este mundo de violencia y destrucción. ¿Cómo puede sobrevivir una mariposa si se podría eliminar con un pequeño movimiento de nuestros dedos?
En estos días he visto la inocencia en los ojos de varios seres. Dar de comer de la mano a pajarillos, patos o ardillas es una experiencia que todo el mundo debería vivir. Es gratificante, hermoso. Unirte a la naturaleza y sentirla. Y al vivirla, no puedo dejar de pensar que corren peligro. Que otros humanos pueden aprovecharse  de esa fragilidad ingenua que les hace acercarse a mi mano, y rozarla, y que pueden destruirla con la misma facilidad.
Pero algunos humanos también tienen esa inocencia reflejada en las pupilas. Niños pequeños que miran el mundo como si fuera un lugar amable y mágico. Donde aprender y divertirse. Personas disminuídas psíquicas que miran el mundo perdidas. O donde ancianos vuelven a tener esa mirada, y se dan la mano en señal de amor porque es todo lo que tienen.
Ojalá no perdiésemos esa inocencia y esa forma de mirar. Ese brillo con el que las cosas son más bellas.
No me queda toda esa inocencia, aunque siempre intento guardarme algo y seguir mirando el mundo, aunque solo sea en ocasiones, como la miraba cuando tenía cinco años. La naturaleza saca ese lado y me siento orgullosa de olvidarme de mi edad para poder jugar con palos en un río o a darle patadas a las piñas en un camino de un bosque.
Al menos, y cuando todos perdamos esa inocencia pura con los años, consigo conservar esa sensibilidad que me hace querer protegerlo todo y a la vez esa frustración de no poder conseguirlo.
Sé que esta parte del mundo, frágil y delicada tiene las de perder. Porque siempre será más fácil destruir que construir, pero que queréis que os diga, sigo prefiriéndolo y yo por mi parte, me quedo a este lado.