En este cambio de Era mi carta de despedida, tradición made by Elena, cumple diez años. Para aquellos que no sepan en qué consisten estas cartas, os diré que es una manera de despedir el año que acaba y darle la bienvenida al que empieza, felicitándolo a aquellas personas que aprecio.
Hace cinco
años trasladé estas felicitaciones (que antes eran por email) al blog. Empezó
siendo una felicitación más allá de la típica general que se suele enviar y que
a mi tan poco me gusta, me empecé a flipar y ha acabado aquí en la página.
En ella
suelo hace balance del año que se termina y alguna que otra reflexión sobre lo
aprendido y sobre los deseos de futuro para el año que comienza.
No puedo
decir que este 2012 no haya estado plagado de grandes acontecimientos, algunos
tan maravillosos como otros tan terribles. Si lo resumiera, diría que ha tenido
grandes momentos, muy muy malos y muy muy buenos, así que ponerle la etiqueta
de “ha sido un buen año” o “ha sido muy malo” me cuesta horrores. Puedo decir,
eso sí, que si hay años que te marcan especialmente, sé que este año es de esos
y que hay fechas en él que se quedarán selladas a fuego para mí. Algunas no quiero
olvidarlas y otras me dolerán para siempre. Este año la lista de “je me
souviens” o “ me acuerdos” será privada. He tenido momentos muy felices que se
merecen ser escritos y recordados pero no podría escribirlos aquí sin acordarme
de los momentos mas duros, por lo que he decidido reservarlos para mí.
Sí que os
contaré que de este año, y quedándome con los buenos momentos, me quedo con el período
más feliz que fue este verano. Tan feliz fue que lo alargué antinaturalmente
hasta principios de noviembre, sabía que me pasaría factura más adelante pero
cuando eres feliz no puedes frenar el sentimiento.
He cumplido
algunos puntos de esa lista de ilusiones que todos deberíamos tener. Por poner
varios ejemplos: que me dieran mi casita, ir de acampada, volver a jugar al
fútbol, acudir a mi cita anual del Parque de Atracciones, ir a un montón de
eventos culturales y conciertos, que mi grupo preferido volviera a grabar un
disco, celebrar el centenario de mi abuelito, tener una super estantería repleta de mis libritos y
conocer a personas maravillosas, entre otras muchas.
Este año me
he imaginado los sentimientos como el jardín maravilloso de aquel anuncio
publicitario donde cabalgaría a lomos de un caballo blanco (o un unicornio, no
lo tengo del todo claro), con perros de agility que saltan alegres entre los
arbustos y unos Soles brillantes que vuelan libremente por entre los árboles y
las fuentes. Esos Soles luminosos, para mí, son las personas que tienen hueco
en mi interior. Mis seres queridos o esos nuevos Soles que he encontrado este
año y que se hacen mas relucientes con el paso de los días.
Y pueden
flotar por donde les plazca y la puerta de ese hermoso y laberíntico jardín
está abierta porque tienen libertad para salir o entrar cuando les apetezca y
así debe ser. Porque el amor y la amistad en todas sus variantes tiene que ser
así, libre para irse o volver cuando quiera.
Mi jardín
este año, ha crecido maravillosamente y hay firmes candidatos a vagar por mi
jardín muchos años, a seguir brillando y dándole luz a mis días y por ello
tienen un apartado especial aquí, en este pequeño homenaje.
Los que se
van, porque así lo deciden o porque tienen que seguir su camino, sin embargo,
se convierten en Estrellas. Todas las noches nos guían y nos recuerdan que
cuidemos esos Soles resplandecientes porque un día serán también estrellas en
el cielo, y aunque no es una pérdida sino una transformación, es irrevocable.
Como veis
estoy muy mística (será por mi vuelta al estudio del Espacio) pero creo que es
una bonita metáfora de lo que es la vida y las relaciones interpersonales.
Viene a decir que quien está a tu lado, el tiempo que sea, es porque así lo ha
querido y que es libre de irse de nuestro lado cuando lo desee. Pero también es
una metáfora para este año de pérdidas irremediables, un consuelo de que
siempre nos acompañarán de alguna manera.
Quisiera
que este año fuera diferente para todos en el aspecto social. Mucho me temo que
con el gobierno que tenemos, iremos a peor pero me gustaría que nos quedásemos
con lo bueno que está aflorando en respuesta. En toda esa gente que
voluntariamente ayuda a los demás, la solidaridad que crece (al final los mayas
van a tener razón), en respetar lo más valioso que tenemos, que es la cultura,
la educación, la justicia y nuestra salud y que luchemos por lo importante
porque eso nos hará vencedores al final.
Problemas y
complicaciones en la vida vamos a tener todos, este año incluido, pero podemos
elegir el modo en que vamos a afrontarlo y yo decido luchar.
Por último,
me gustaría agradecer a aquellas personas que este año me han hecho reír, me
han acompañado en algún momento del camino (metafórico o real), me han
escuchado y me han confiado alguno de sus secretos, me han abrazado o me han
mostrado su cariño. A los que me han regalado momentos mágicos y esos que se guardan
en la cajita de los momentos kairós. A aquellos que se han tomado la molestia
de escribirme o de leerme, que me han preguntado algo sobre mi vida o me han
apoyado en los momentos duros. A aquellos que me han enseñado algo o me han
retado para que me esforzara. A los que me muestran otra manera de ver las
cosas o me reservan un hueco en sus vidas.
A todos
vosotros, gracias. Y muy feliz 2013.
Décima carta
Imagen 2013 de Tania Quindós González
Para leer
las cartas anteriores:
Nota:
repasando los 47 propósitos del 2012, me he dado cuenta de que muchos de ellos
los he conseguido (los que no, se quedan para cumplirlos este, junto a los
nuevos), eso sí, como sin duda, la magia existe, esta Entrada es la número 47
del 2012. :)


2 comentarios:
Feliz año para ti también, y espero que todos tus deseos y propósitos se cumplan :)
¡Besos!
Gracias preciosa, seguro que es un buen año ;)
Besis!!
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