A veces, escribo de más...

..........................................................................................................Y ésta, es una de esas veces.

Delicioso suicidio en grupo

Es una novela, aunque a mi, me parece, que mas bien podría haber sido un relato corto. Ya que, juntando las primeras páginas y las últimas (que son en las que ocurre algo), ya nos quedaría claro de que va la historia.
Os pongo en antecedentes. Está ambientada en Finlandia y no sé si es que el lugar en sí es un pueblo aburrido o que, porque por lo que cuenta el libro no te dan ganas de visitarlos desde luego. Tienen una de las tasas más altas de número de suicidios, y si viven como dice el libro, no me extraña.
Se pasan toda la novela yendo de un pueblo a otro pensando en como suicidarse y te presenta un montón de personajes, con nombres indecibles que se mezclan con los nombres de los pueblos, y la verdad, yo solo llegué a distinguir tres personajes, que son los del principio.
Al final de tanto rollo, ya te da igual que se suiciden o no, cosa que por otro lado, te explica al final (que es bastante predecible en mi opinión).
Hay un intento, que parece que va a mejorar la novela, con un inspector de policía, pero al final no le vi la conexión con la historia principal.
Resumiendo, que me lo terminé para ver que pasaba con toda aquella panda de suicidas, si no lo hubiera acabado me habría quedado igual.
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Primer veredicto sobre mi novela

El pasado 12 de octubre se publicó el ganador de un concurso al que envié una novela. Como era de esperar, no me lo han dado, pero no me siento mal por ello, porque el hecho de participar en él (o en otros), como son los primeros, me hacen sentir parte activa del sector editorial. Y aunque aún no haya conseguido nada (el otro está en proceso, pero es aún más difícil de conseguir), creo que voy a seguir intentándolo (para ser fiel a mi idea de: cuantos más profesionales vean tu obra, mayor seguridad tendrás en saber el valor real de lo que escribes). Una vez que he empezado a afrontar la idea de que mi obra sea sacada al mundo exterior, fuera de mi ordenador, y que sea leído por mas personas que las que componen mi familia y allegados, ya da igual el número de par de ojos que lo juzguen.


Cuando comencé este blog quería compartir mi experiencia como proyecto de escritora, con mis éxitos pero también con mis fracasos. Así que aquí tenéis el primer tropiezo. Porque en este camino nos vamos a encontrar con muchos obstáculos. Saber levantarte de ellos es indispensable para seguir, pero también conocer las limitaciones de uno mismo, por eso no voy a participar en otro al que me iba a presentar en breve. Pienso que es demasiado para empezar, así que seguiré por otros que parezcan mas asequibles. Siempre he pensado que te tienes que poner metas que puedas conseguir y no imposibles, porque sino la frustración, que seguramente vendrá, no te dejará continuar intentando conseguir tus objetivos.
En conclusión, voy a volver a participar en algún otro certamen, pero esta vez limitaré un poco más mi abanico de posibilidades. Es recomendable saber a cuales te puedes presentar, porque así te ahorras dinero, esfuerzo y tiempo, y esas tres cosas suelen escasear, por lo menos para cualquier novel.
¿Cómo fue vuestro primer “fracaso” literario?, ¿Cómo os sentisteis? ¿A cuántos concursos os habéis presentado después?


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Tu vida en 100 palabras

¿Podrías contar tu vida en 100 palabras?

Este es otro de los retos que nos lanza la cadena ser. En su página web están escritos varios de los que han enviado y son interesantes. Yo me he puesto a pensar si sería capaz y creo que no. Y aunque se trate de un resumen, ¿Qué es lo mas importante que me haya pasado en la vida?, tendría que hablar de tanta gente…de tantos momentos…de sentimientos vividos…y cuando intentas quedarte solo con unas pocas cosas, no puedes. Porque al final resumes tanto, que o no queda nada o tienes que incluirlo todo.

He decidido darme por vencida. Ni siquiera podría contar mi vida en 100 páginas, de hecho tengo muchas más escritas sobre las cosas que me han pasado durante años y no quisiera desprenderme de ninguna de ellas, porque no escribir de todas es quitarles importancia, es reducir tu vida a lo mínimo, y si hacemos eso, ¿acaso no nos sale a todos el mismo resultado?
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Negros literarios

Cuando profundizamos un poco en el tema de los autores, siempre acabamos hablando de los llamados “negros literarios”.
Es un término muy antiguo. Uno de los casos más famosos es el de Alejandro Dumas. Cuentan que, cando se murió su “negro” se sitió desamparado porque él solo no daba abasto con sus compromisos editoriales. Un día llamó a su puerta un hombre al que él no conocía y le dijo: “soy el negro de su negro, si quiere, trabajamos juntos”.
Hay rumores de otros escritores famosos a los que le escriben otras personas que no consiguen ni la fama, ni el dinero que ellos.
En mi opinión es una actividad que, mientras ambos estén de acuerdo, no tiene porqué hacer daño. Me explico. Hay escritores a los que no les gusta la fama y prefieren escribir lo que les gusta sin que el público les relacione con sus escritos. Que cobren más o menos ya es un acuerdo entre ellos, y supongo que si, no sabemos a ciencia cierta sí existen, tampoco sabremos nunca el dinero que se embolsan.
Por otro lado, entra en juego la ética moral de cada uno. Ya que los lectores creen estar leyendo un libro de un escritor, cuando éste solo pone la imagen y la rúbrica. Pero, ¿es algo que a los lectores tenga que ofendernos?, en realidad que más da que nombre tenga el autor, el caso es que el libro nos guste.
Tal vez la culpa la tengamos los espectadores por venerar a escritores, cantantes o actores, como si fueran dioses.
Sin embargo, y aunque parezca contradictorio, yo estoy totalmente a favor de que cada uno obtenga lo que se merece. Pero no podemos obligar a quien renuncie a sus derechos (siempre que lo haga por propia voluntad).
He encontrado en Internet empresas que se ofrecen a hacer ese tipo de trabajos a escritores consagrados. Entre sus actividades, cuentan que te escriben la biografía, te acaban relatos o te escriben discursos. Me ha sonado todo un poco a fraude, pero si lo explicaran de otro modo, algo así como una asesoría o ayuda, me parecería un trabajo honrado en el que nade tiene porqué esconderse.
Ya de por sí el término es peyorativo, porque utiliza la palabra “negro” como una forma de esclavitud. Si la actividad es clandestina y nadie quiere reconocer que es ayudado por este tipo de personas, es porque tienen algo que ocultar.
A veces relacionan la negritud literaria con el plagio. Para mi es un tema totalmente distinto, ya que el negro es consciente de la actividad y es él el que voluntariamente se ha ofrecido a ello.

¿Serías “negro literario” si te pagaran bien? ¿Si fuera la única forma para ver tus obras publicadas? ¿Estás a favor de esta práctica? ¿Te sientes traicionada por los escritores que lo practican?

Me gustaría saber vuestras opiniones al respecto.
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El futuro del libro del futuro

Veo que el tema ha suscitado todo tipo de sentimientos y una buena polémica. Me alegro de que hayáis opinado sobre el asunto, es lo que pretendía con ella, saber vuestras opiniones sobre este tipo de libro.
Pero creo que igual se han malinterpretado mis palabras, por lo menos en parte. No pretendo acabar con todos los libros de papel del mundo, no me refería a eso cuando decía que fueran sustituidos por este soporte, me refería a que no todos salieran en papel. Y os doy razones para que entendáis la importancia de este cambio evolutivo en el sector editorial.
En las imprentas, se hace una tirada mínima de 1500 ejemplares de un mismo título, (no se hacen menos porque cuesta lo mismo). Pero no todos los ejemplares de todos los libros se venden, ¿qué pensáis que se hace con los que sobran?, pues papelote. Hay muchas empresas que ni siquiera reciclan porque les sale más caro este proceso que tirarlo sin más (con lo que ni siquiera es papel reciclado que sirva de nuevo), por otra parte, el papel no se puede reciclar eternamente.
También existe la impresión digital, que imprime, bajo pedido, bajas tiradas, pero por ahora no se ha podido instaurar del todo porque las calidades no son las más óptimas y solo imprime en negro.
El libro digital sería una buena forma de leer todo tipo de libros sin que por ello tengamos que pagar un precio tan elevado, ni comprar libros que no sabemos si nos van a gustar que además tengamos que acumular más tarde en la estantería. (Y que seguramente no volvamos a leer). Por el contrario, siempre podríamos comprar en papel aquellos que nos gustaran, (ya digo que el libro en papel no va a desaparecer ni quiero que lo hagan). Podríamos elegir un formato u otro en función de nuestras preferencias y del título a adquirir. El ahorro de papel sería muy considerable y a veces hay pensar también en el bien común aún cuando hay que rebajar alguna de nuestras comodidades, como por ejemplo ahorrar en agua, aunque tengamos que cerrar el grifo siempre que no lo utilicemos o apagar la luz al salir de una habitación, creo que no son grandes sacrificios, y si todos lo hiciéramos contribuiríamos a un mejor mundo. Por lo menos yo, pienso así. La playa está constituida por granitos de arena, una supongo que no se nota, pero todas juntas componen la playa entera. Cada uno que aporte lo que pueda y ésta me parece una buena idea para contribuir.
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El libro del futuro

El otro día en clase, estuvimos hablando sobre el libro digital. Estuvimos opinando si nos gustaba más leer en papel o en pantalla. Después vimos un video sobre un prototipo muy currado de libro electrónico. De momento hay algunos (muy caros), que ya se venden que son como grandes PDAs, pero aún tienen mucho que mejorar en aspectos como la lentitud de cambio de pantalla o el relfejo de luz en ellas.
¿Qué os parece?
Yo después de verlo, quiero uno cuando sean mejoradas y bajen de precio. Y os cuento porqué.
Me gusta pasar las hojas de los libros de papel o el olor de ellos, o colocarlo en mi estantería, pero pienso en todas las ventajas del libro electrónico como:
-El gran ahorro de papel, agua y tinta que nos ahorraríamos si no imprimiésemos tanto.
-Ahorro de espacio en casa. Llega un momento en que no nos caben más libros.
-Por el peso. Podríamos llevarnos a todos lados tochos sin que nos pese en el bolso.
-Podríamos tener miles de libros guardados y leer en cualquier momento el fragmento que nos interesara.
-Nos ahorraríamos a los distribuidores, que son los que más ganan con el negocio de los libros.

Y creo que, una de las principales ventajas y que nos concierne a nosotros los noveles, de cerca, es que, al reducir gastos, las descargas de los libros serían más baratas y podrían salir más obras nuevas porque a las editoriales no les costaría tanto editarlos.

Lo ideal sería que tener un libro electrónico y también poder, bajo pedido, elegir los libros que mas nos gusten y poder adquirirlos en papel.

Os dejo también, por si no los conocéis, (yo no sabía de su existencia), unos links de libros que están en la red, libres de derecho que puedes descargarte. Yo me voy a pasar a echarles un ojo. Son: Wikibooks, Amazon, ebook.com.

¿Estáis a favor o en contra de este cambio de formato?
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Profesores (segunda parte)

La segunda parte de la entrada, se la quiero dedicar a los profesores que me han introducido en el mundillo de las Artes Gráficas. En el módulo de producción (que son dos años), aprendí muchas cosas sobre impresión y demás (tuve la suerte de hacer dos ejemplares de mi propio libro de principio a fin, es decir: escribirlo, maquetarlo en Quark, imprimirlo, encuadernarlo en el taller y leerlo, claro. No todo el mundo puede decir lo mismo…
Sin embargo sobre el sector editorial no nos hablaron apenas, con lo que esos conocimientos los he adquirido ahora en estos dos cursos (en el de técnico editor y en el que estoy haciendo ahora de producción).
En ambos cursos he tenido el placer de conocer a profesionales del sector, que sin duda son del segundo grupo. Me han enseñado como funcionan las editoriales y muchas cosas relacionadas con el tema que ahora nos ocupa. Sin ellos nunca habría ido a registrar una novela o habría participado en algún certamen. (O a lo mejor lo habría acabado haciendo, pero mucho más a ciegas). Sé maquetar cualquier libro (con Indesign que se ha convertido en mi programa favorito, seguramente tenga que ver con los dos profes que he tenido). Tengo nociones de lo que las editoriales demandan y de hacer presupuestos, etc.
Por ello, tengo que estar agradecida.

Hay muchos profesores, pero no todos sirven para la docencia. No basta con saberse los conocimientos y contarlos. Se necesita saber trasmitirlos, conectar con los alumnos, ser paciente, amenizar las clases…en fin, son súper hombres. Casualmente en estos cursos me he encontrado con varias sorpresas muy gratas, y es que muchos de los profesores que he tenido (o tengo), son de estos últimos.
Este pequeño homenaje es para valorar su trabajo y esfuerzo diario. Por tener una sonrisa cuando tienen un mal día, por responder a todas nuestras preguntas (por muy enrevesadas que sean), por aguantarnos a todos, por su amabilidad, por preocuparse de nosotros y por enseñarnos cosas muy interesantes que sin duda, a mí, me han servido de mucho.
Por todo ello GRACIAS.
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Profesores (Primero parte)

Me he dado cuenta de que esta entrada tiene que estar dividida en dos partes. La primera se la voy a dedicar a los profesores que he tenido durante el instituto (que no han sido pocos). Pero no a todos, claro, solo aquellos que se lo merecen. Si me pongo a pensar en los que más me acuerdo, enseguida salen dos grupos:

1. Los que destacan por malos.
2. Los que destacan por buenos.

Y la verdad que ahora me apetece solo recordar a los del segundo grupo.
En especial voy a centrarme en dos de ellos. Por un lado al de Tecnología (que estuvo solo un año, como casi todos los buenos profes), pero que consiguió que sacase varios sobresalientes, menos en el examen de funcionamiento de automóviles, pero de eso no tiene él la culpa). Y al de Historia y Arte (que también estuvo solo un año), que además fue mi último tutor en el insti, antes de salir a ver el mundo real. Que siempre estaba dispuesto a ayudarme y a preocuparse por lo que me pasaba.
Con este último, comencé con mal pie, porque me caía mal y todo. Pero después recapacité (y él también), y nos llevábamos muy bien. Incluso tengo que agradecerle su intervención para que me dieran un premio. Resulta que escribí un relato en el curso anterior y me lo perdieron. Se lo debieron encontrar en el curso siguiente y me lo premiaron. Me lo querían quitar (aún siendo culpa suya), pero gracias a él, que hizo todo lo posible para hacerles entrar en razón, al final me lo entregaron.
Hay muchos otros que merecerían un pequeño apartado en la entrada, pero tampoco es cuestión de nombrarlos a todos ahora, sino necesitaría varias entradas más…
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Continuará…
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El cuadro se lo dedico a mi profe de arte, porque tiene su historia.
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Exprésate

No sé si es la edad, pero creo que este año he evolucionado como persona un poco más. Me he dado cuenta de que es bueno expresar lo que una persona te inspira. A la gente, por lo general, no le importa decir quien le cae mal o contestar cuando alguien te molesta. No dudamos en ser bordes o insultar. Pero, ¿qué ocurre cuando pasa al revés?, ¿cuando la persona nos parece encantadora?, pues que por lo normal, no se lo decimos, o por lo menos a mi me pasa…o me pasaba, porque cada vez me sincero más en ese aspecto con los demás. (Todo poco a poco, claro). Pero me parece algo muy bueno que he aprendido y que os lo recomiendo porque os sentiréis mejor con vosotros mismos y de paso haréis sentir mejor a los demás, que se lo merecen.
Antes me guardaba ese tipo de sentimientos como si fueran grandes secretos que no podían salir a la luz. Pero he descubierto que hay ciertas cosas que es mejor exteriorizar. Como diría Despistaos: “me dejé la vergüenza olvidada en la barra del último bar…”. Pues eso, dejaros la vergüenza y el miedo y decirles a los demás lo maravillosos que son.
A parte de seguir abriéndome a los demás, también quiero dar las gracias desde aquí (porque me he dado cuenta de que es un buen sitio para reivindicar cosas importantes) a todas aquellas personas que me hace la vida más fácil, que me hacen reír o son amables conmigo, porque son los que me hacen feliz y también a los que se la hacen mejor a ellos, porque eso repercute en todos.
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PD:Hay tantas personas amargadas, que hay que agradecérselo a quienes no lo están.
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