A parte de todo lo que he hecho este verano, me llevé una grata sorpresa en Gijón, gráficamente hablando. Fuimos a ver el museo del ferrocarril, que está al ladito de la playa y a que no sabéis con que me encontré…¡Pues con una impresora de billetes! Jaja.
Os adjunto las fotografías que les hice a ella, al armario para los tipos de los billetes y algunos tipos utilizados.
En la vitrina esto es lo que se podía leer como explicación (de las que también hice fotos):



La imagen del compostor, firmemente anclado junto a la taquilla, ha quedado grabada en la memoria de varias generaciones de viajeros. Esta suerte de prensa o troquel, realizada en hierro fundido y apliques de latón, era utilizada para fechar y marcar el número de tren en los billetes Edmonson. De formas y modelos variables en función del fabricante, los empleados en Asturias responden al tipo conocido como basculante, de carga inferior y tambor.


Me hizo mucha ilusión encontrar algo así y ver algo tan curioso.
Os invito a que, cuando podáis ir, lo visitéis, porque además los domingos es gratuito y además de estas curiosidades, cuentan con unas maravillosas máquinas de tren de muchos modelos diferentes.
Mi preferida, la de vapor, negra y roja.
Es como estar en otra época. Y si te quedas quieto un ratito, puedes imaginar como sería un viaje a través de ellas. Yo me lo imagino volando a través de los sueños.
Os invito a que, cuando podáis ir, lo visitéis, porque además los domingos es gratuito y además de estas curiosidades, cuentan con unas maravillosas máquinas de tren de muchos modelos diferentes.
Mi preferida, la de vapor, negra y roja.
Es como estar en otra época. Y si te quedas quieto un ratito, puedes imaginar como sería un viaje a través de ellas. Yo me lo imagino volando a través de los sueños.






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