A veces, escribo de más...

..........................................................................................................Y ésta, es una de esas veces.

Historias escritas en el viento. Capítulo 1 (Última parte 5/5)



Capítulo 1. Parte 4/5

Se ha propuesto unos objetivos con respecto a sus futuros vecinos y los ha escrito así en su libreta:


Misterios de los pisos bajos:

• Bajo A y B: Si las dos parejas de viejos son familia. Actúan como si no lo fueran, pero ella siente que son hermanos o primos. Igual su parentesco es lejano y ellos aún no lo saben.
• Bajo C: Si la anciana de la silla en la calle tiene la misma teoría que ella de los zapatos y si sabe que, cuando ella observa a las demás personas, ella hace lo mismo.


Misterios de los pisos del primero:

• Saber cuantos sudamericanos viven en ese piso y cual es el número exacto de familiares que están en el piso, duerman o no en él.
• Cual es la causa de que el matrimonio de cincuenta y tantos años esté triste.
• Y dar las gracias a la niña que sonríe.


Misterios de los pisos del segundo:

• Si la chica de dieciocho años está enamorada de su hermano de veinte y si él siente que tiene que protegerla hasta que tenga novio.
 Si las dos hermanas se cuentan sus secretos.
 Por qué está solo el profesor de piano si con sus notas enamoraría a cualquiera.


Misterios de los pisos del tercero:

• Como es la vida como familia numerosa.
 Descubrir por qué el hombre se fía tanto de su perro y por qué su perro hace todo lo que le dice.
 Como te sientes cuando estás enamorada y por qué han cerrado la ventana.


Misterios de los pisos del cuarto:

• Como es vivir con una compañera de piso.
• Como se las apaña la mujer árabe para sacar todo adelante.
 Como funciona una mente esquizofrénica.


Son muchos puntos a cumplir, pero necesarios si quiere conocer todos sus enigmas antes de compartir rellano con ellos.
Como ahora tiene una meta que alcanzar, tiene que reordenar todas sus rutinas, bueno, solo las necesarias. Seguirá levantándose a las siete y veintitrés, andará hasta el lavabo dejando sus huellas en los azulejos fríos y desayunará una tostada y media, porque una es poco y dos demasiado.
Pero en vez de pararse junto al armario para pensar que destino de los tres: parque, centro o supermercado decide; se quedará junto a la ventana para observar las rutinas de sus vecinos.
A primera hora verá quienes salen a sus trabajos o a estudiar, a media mañana verá quien sale a la compra o a tomar el vermú en el bar de la esquina de los Chopitos.
A la hora de la comida, por su puesto ella hará un alto en el camino para comer a su hora y después, a la hora en que la mayoría come, verá quien vuelve o quien lo hace mas tarde.
Por la tarde verá quien sale de paseo y a que horas vuelven. Como ahora es verano, seguramente mas tarde, y también verá quien trasnocha y quien no.
Va a ser un trabajo duro, se dice, pero vale la pena, porque esa vigilancia, le deparará muchas respuestas de todos sus futuros vecinos. Se ha propuesto seguir esta rutina toda la semana y está ilusionada, por fin tiene unos objetivos en mente y eso le encanta.



Última parte del primer capítulo.

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"Historias escritas en el viento"
Capítulo 1. Parte 5/5
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Cómo escribir una novela



En determinados momentos, cuando estamos en mitad del proceso de escritura, nos atascamos y no sabemos por donde continuar. Una de los principales motores para continuarla que a mi me funciona es pensar que, si no continúo la historia me quedaré sin conocer qué ocurre en ella, porque escribir una novela no es otra cosa que contarnos una historia a  nosotros mismos, somos nuestro primer lector. Cuando estamos escribiéndola, nos interesa y queremos saber que ocurre a continuación, y a menos que nosotros la escribamos, nos quedaremos sin saberlo. 

Otra cosa es que la historia nos esté aburriendo, una alerta clarísima de que la historia tiene problemas, porque si no nos gusta ni a nosotros mismos, la historia fracasará. Soy de las que piensan que hay que escribir para uno mismo, escribir del tema que nos motive y de unos personajes que nos interesen, porque sino muy probablemente dejemos la historia a medias.

Me encuentro, ahora mismo, en ese proceso creativo y en momentos tengo la duda de cómo seguir la historia o qué poner entre lo último que escribí y otro acontecimiento del que quiero escribir más adelante, y entonces pienso que no quiero quedarme sin saber qué va a ocurrir, ya llevo ochenta folios y no creo que le quede muchísimo para que la termine, así que quiero verla terminada.

A mí antes me ocurría mucho y algunas de mis novelas se quedaron a medias por atascos parecidos, pero según se va teniendo experiencia escrituril esto ocurre menos o tenemos más recursos para contraatacarlos.
Sobre este tema y sobre muchos otros hablo en una guía para escribir novelas que acabo de editar. Es un compendio de pautas y consejos que he ido recopilando sobre mi experiencia escribiendo novelas en estos 17 años y que creo pueden serle útiles a los escritores principiantes. Lo tenéis en Amazon a un precio asequible, os pongo por aquí el enlace, por  si estáis interesados.



Historias escritas en el viento. Capítulo 1 (4/5)



Capítulo 1. Parte 4/5

 El inmueble de enfrente es muy parecido al de Julieth, quizás un poco más lustroso pero la pintura está ennegrecida por el paso del tiempo. Es cierto que los ventanales y los pequeños balcones le dan un aspecto a la fachada más acogedor pero a simple vista, nadie diría que ese bloque es más especial que cualquiera de los otros de la calle, o de la ciudad.
http://proyectodescritora.blogspot.com.es/En él hay cinco alturas. El bajo y cuatro pisos más. Cada uno de ellos con tres viviendas, así que, en total hay quince viviendas, todas ellas ocupadas.
Conoce algunos nombres y a la hora que salen a trabajar o a comprar. Por ejemplo en el bajo A y bajo B hay dos parejas de viejos, Julieth cree que son familiares, porque tienen costumbres parecidas. Las mujeres salen a comprar por la mañana y ellos suelen ir a los bares cercanos, y por la tarde salen a pasear en pareja, aunque nunca juntos, pero eso es porque seguramente estarán peleados o algo así, piensa ella.
En el otro bajo vive una anciana que saca una silla a la calle y se sienta a ver pasar a la gente. Nunca ha reparado en que ella hace lo mismo desde su ventana, pero es que no alza el cuello nunca, solo mira los pies de los transeúntes de la calle, seguramente porque le guste también adivinar que personalidad tiene la persona que los lleva, aunque luego nunca comprueba si se ha equivocado, seguramente porque ya tiene tanta práctica que no le hace falta.
http://proyectodescritora.blogspot.com.es/Le produce una extraña sensación verla allí, por un lado cierta ternura porque nunca tiene problemas con nadie y siempre saluda a todos los vecinos, aunque algunos ni le contestan. Pero por otro lado se ve a si misma en el futuro, eso sí lo ha pensado,  y le da pavor, porque solo le separan de ella tres pisos, la práctica es la misma: ver pasar el tiempo sin vivirlo, solo esperando. Esperando a algo, pero ¿a qué?
Julieth espera conocer todas las vidas de esos vecinos porque pronto ocupará una de esas viviendas. Aún no sabe cual es, pero en cuanto lo descubra, irá como una bala a pedirlo. Sabe que el piso que le pertenece ahora mismo está ocupado por un impostor, que ocupa un lugar que no es el suyo. Uno de los vecinos no es igual de especial que los demás y no se merece ocupar ese lugar de honor. Necesita saber cual de ellos miente y así poder saber que piso será el que ocupe.
 De momento, sigue conociendo a sus futuros vecinos desde la distancia. Y no sabe si será así, pero cuando ella viva allí saludará a al anciana los días pares, y hará que no la ha visto los impares. Y solucionado.
En el primero hay una familia sudamericana. Le es imposible saber cuantos viven allí y sus parentescos, porque cada día ve aparecer a uno nuevo, o al menos a alguien que no reconoce. Los pisos no son muy grandes, aunque sí un poco más que el suyo, aunque no cree que sea lo suficiente como para que todos ellos consigan dormir allí dentro. Llevan poco tiempo, igual se les acaba el contrato de alquiler pronto y así ella pueda ocupar su piso.
Al lado vive una pareja de unos cincuenta años. Son altísimos y robustos. Ella con la permanente siempre bien hecha y él con unas cejas pobladas y muy despeinadas. No tienen hijos, que ella sepa, porque nunca viene nadie a visitarlos y no se ve movimiento alguno en el salón. Parece una pareja aburrida, que se cansó hace tiempo de hacer cosas juntas, aunque no se separan nunca. Pero cuando bajan a la calle apenas charlan y parecen ir de funeral cada vez que pisan la calle.
Y el 1 C es de una familia que tienen una niña de diez años y un pequinés, al que sacan a pasear todos los días. La niña cada día sale con una sonrisa y el perrito menea la cola igual de encantado. Su madre siempre sale del portal llamándola: “Noelia, no cruces sin mirar si vienen coches”. Por eso Julieth sabe su nombre, y a ella le cae bien, porque siempre sale del portal con una sonrisa que parece dedicarle a todos los que la miran, y la anciana de la silla y ella son parte de esas personas que la reciben. Algún día le dará las gracias por ello.
En el segundo hay un par de familias. Una de ellas tiene dos hijos, chico y chica, los dos morenos, que deben ser universitarios porque siempre están estudiando en su cuarto y supone que estarán en la universidad, porque salen por la mañana de casa y vuelven por la tarde, pero nunca a la misma hora.
Siempre ha pensado como sería tener un hermano con el que se llevara un par de años. Si se llevaría bien con él o se enamoraría. Pero también piensa en como habría sido tener una hermana, porque en la otra familia son dos hermanas de unos quince y dieciocho años que también parecen compartir muchos secretos de esos que son tan importantes e interesantes en esas edades. Los envidia por ello. Tener un hermano es tener alguien de una edad similar a la tuya que te proteja cuando no consigues tener un novio, y una hermana es la confidente con la que siempre ha soñado. Pero Julieth es hija única que ha carecido de ambas experiencias. Lo que mas le duele es que eso ya nunca lo vivirá.

El segundo es también interesante porque vive un profesor de piano. Lo que denominarían muchas como un “madurito interesante” con alg
unas canas, piel morena y cuerpo delgado. Al principio creía que iban a visitarle sus sobrinos, que tenía muchos, pero después descubrió que eran sus alumnos, porque siempre, a la misma hora, llegaban ciertas notas hasta su piso. Pero cuando mas le gustaba que lo hicieran era cuando tocaba él, a solas, algún sábado o domingo.

Solía dejar las ventanas abiertas y sus notas se colaban por la ventana de Julieth que también dejaba abierta para recibirlas. A veces incluso se daba un baño escuchando la melodía y viendo como las burbujas de jabón se mezclaban con los do, o re o mi, o sol.

En uno de los  terceros vive una familia que cuenta con seis miembros, y si algo le atraía de ella es que fueran familia numerosa. Si le daban envidia las personas que tenían un hermano o una hermana, tener varios sería ya una fiesta continua. Se imaginaba los cumpleaños en esa casa, las excursiones o esos momentos de tristeza con tanta gente, porque siempre habría alguien que te consolara o te hiciera sonreír.
En el otro tercero vive un ciego. Su perro es súper inteligente y le guía a todos lados a los que él le diga. Le abre cajones o le acerca toda clase de utensilios. Le maravilla la forma en que el perro hace todo sin tener errores y como realmente se fía de él poniendo su vida en sus patas.
En el último tercero hay una pareja recién casada, bueno no sabe si lo son, pero se comportan como tal. Parecen complacidos con el amor, y agradecidos de haberse encontrado. Son de esas parejas perfectas que solo lo son en apariencia. A Julieth le gusta mirarlos para sentir, aunque fuera de lejos, lo que ellos sentían, aunque sepa que es mentira y que se pasan el día discutiendo el poco tiempo que se ven. Pero lo que más le intriga es por qué han tapiado una de las ventanas para que nunca más sea abierta.

El cuarto pilla un poco por encima de su piso. Justo en frente viven dos chicas. Una de ellas suele pintar cuadros con las ventanas abiertas y a la otra le da más por hacer cerámica. Visten ropas de colores, como hippys, con pantalones de tela anchos y camisetas rotas superpuestas.
Las envidia porque también ha pensado en aquella posibilidad, compartir piso con otra persona, así no se sentiría tan sola, pero cuando piensa en cuales podrían ser las candidatas, tendrían que ser desconocidas, y meter una desconocida en casa le daba bastante reparo. Por no hablar de que sus rutinas irremediablemente tendrían que cambiar.
Al lado de ese piso, en el cuarto B vive una familia árabe, una madre y sus tres hijos. La mujer se las apaña para mantener a su familia mientras espera a su marido, aunque éste nunca aparece, puede ser que esté fallecido. Lleva a los tres niños al cole, todos menores de doce años, y luego se va a trabajar, porque no vuelve hasta la noche. Los niños se las arreglan solos. Se pregunta Julieth como es tan importante llevar a los niños al cole si luego a la vuelta tienen que volver solos. De todos modos aquella mujer le impresiona porque está en otro país que no es el suyo, con tres niños pequeños a su cargo y llevando la casa sola, además de trabajar durante todo el día. A lo mejor se está dando cuenta de que su vida no es mejor en España y le deja ese piso para ella, aunque tampoco le hace demasiada gracia vivir justo a lado de las otras dos chicas, que se compararían con ella y le mostrarían que ellas son mejores.
El otro cuarto está ocupado por una mujer y su hijo. Decían las malas lenguas que él era esquizofrénico y estaba loco y que algún día ocurriría alguna desgracia, motivo por el cual el piso de la mujer árabe no era el mejor para vivir. Su hijo sale muy pocas veces a la calle, pero cuando lo hace se puede ver a una persona taciturna, que mira a todos lados con cara de loco y que su dimensión de cabeza es un poco más abultada de lo normal. Sinceramente, Julieth piensa que puede llegar a ser peligroso, pero también le atrae saber como funciona una mente enferma.
Si Julieth recapitula, todos esos vecinos tienen algo especial que le atrae. En otras comunidades no es así, a lo mejor hay algún vecino especial pero la coincidencia de que lo sean todos (todos menos uno) y de que ella viva enfrente tiene que significar algo, y ese algo es que el destino los ha puesto ahí para descubrirlo.




Nota: No te pierdas la continuación el próximo miércoles.



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"Historias escritas en el viento"
Capítulo 1. Parte 4/5
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Historias escritas en el viento. Capítulo 1 (3/5)



Capítulo 1. Parte 3/5

Es casi la hora de comer. Suele comer pronto porque después de la caminata de todas las mañanas, siente hambre y no le gusta comer tarde, así que a la una y media se prepara alguna ensalada inventada, con ingredientes que mezcla según lo que haya en la nevera y se hace un filete de pollo o pescado a la plancha. Después se atiborra de fruta durante toda la tarde. Siempre tiene algún cuenco de fruta cerca del sofá para ir picando. A veces son fresas, otras picotas, algunas albaricoques, etc.
Le gusta cocinar con música. Normalmente se pone algo animado para poder comer alegre, aunque le toque el día decaído. Porque cree que si come sintiéndose triste no le alimenta igual.
Cuando hace lentejas, le gusta, antes de cocinarlas, hundir las manos varios minutos entre las pequeñas lentejitas y lo mismo hace con la carne, que manosea creyéndose el carnicero del mercado a quien se lo ha comprado. Con el pescado no es igual. Porque cuando agarraba uno entero, se le escapaba y parecía querer irse de nuevo al agua. A ella le daba pena y alguna vez lo había llevado al lago del Retiro. Se imaginaba como volvía a la vida y era feliz, aunque con la memoria que tenían los peces no se acordarían de ella y de su hazaña, pero no importaba, ella había contribuido a ello y eso le ponía contenta, aunque solo fuera por un rato.
Como hacer bien el reciclado de papel, vidrio, plástico y basura orgánica. A menudo la gente piensa que es una pérdida de tiempo y una tontería, pero ella quiere dejar el Mundo mejor de cómo lo ha encontrado, y ya que no es ni poeta, ni pintora, ni músico ni médico ni químico, ni inventora, ni nada productivo, esa es su forma de contribuir a su mejora. Quizás no tiene palabras bonitas que regalar, pero si actos con que demostrar su buen corazón.


Sin embargo, quien conozca a Julieth sabe que tiene muchas mas cosas buenas que ella desconoce, como saber valorar el arte en cuanto lo ve, ver el mundo con esa mirada limpia, de quien descubre cada rincón y le maravilla, como la mirada de un niño que descubre por primera vez el mundo. Y no se da cuenta de que aquellos que quieren mejorar el mundo con sus palabras o con sus obras, no conseguirían nada si no hubiese personas como ella que supieran admirarlas. ¿Quién es mas artista, escritor o poeta, quien inventa la obra, escribe la novela, pinta el mejor cuadro, compone la mejor canción,  o quien sabe reconocerla como tal?
Lo malo es que no hay nadie cerca para decírselo y entonces vive su mentira. Y cree estar sola porque sus pequeños actos cotidianos no interesan a nadie, por mucho que contribuya al medio ambiente y a la mejora del planeta.
Y por eso muchas tardes, se queda dormida en el sofá, abrazada a algún cojín, viendo los documentales de la dos. Con el cuenco de fruta a medio acabar y el gato a sus pies. A veces duerme para no pensar y poder soñar, y entonces sueña con otra realidad que no tiene mucho que ver con su rutina. Todo está trastocado, tan pronto puede estar en Madrid, como en cualquier otra ciudad, en su casa, o en la casa de un vecino o en una que nunca haya visto. Con gente conocida o con desconocidos que se comportan con ella como si la conocieran de toda la vida. Le gusta soñar, pero mejor si lo hace despierta, porque así las historias van por donde ella quiere y no por donde deberían. En su cabeza crea realidades paralelas que la entretienen las tardes pero que le amargan las noches.
Después de la pequeña siesta, suele ir a su dormitorio y se sienta en su escritorio, mira su corcho y donde normalmente los demás pinchan las fotos con sus amigos o novios, ella tiene un plano de su vecindario. Es como un mapa grande donde ha dibujado un gran esquema del bloque de enfrente, porque ella piensa que vive en el bloque equivocado, y que está de más en ese piso. A ella no le importaría irse ahora mismo porque cree que todos sus vecinos de la comunidad son aburridos y desdichados y que ella lo es un poco porque vive en ese bloque y no en el de enfrente.
El edificio de en frente, el portal 21, posee unos vecinos que se le antojan especiales. Lleva poco tiempo observándoles pero se ha podido dar cuenta de que tienen algo que les hace diferentes y lo extraordinario es que tanta gente maravillosa haya ido a parar al mismo lugar. Y ella desea estar con ellos. Formar parte de esa comunidad y, de alguna manera, formar parte de sus vidas.




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"Historias escritas en el viento"
Capítulo 1. Parte 3/5
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Historias escritas en el viento. Capítulo 1 (2/5)



Capítulo 1. Parte 2/5


En la Plaza Mayor siempre hay turistas. Pero en temporada de calor, más aún. Ingleses rosados por el sol que sujetan sus planos en busca de nuevos monumentos que visitar, orientales con sus cámaras de fotos disparando sin ton ni son a cualquier cosa. Las cafeterías están a rebosar y los puestos ilegales muestran sus productos a todo aquel que se pare un momento a echar un vistazo.

A veces Julieth piensa que todo el mundo tiene una meta en la vida. Algunos tienen que pasar por ciertas pruebas que el destino les pone para conseguirlo, pero siguen luchando porque saben donde quieren llegar.

Algunos solo luchan por sobrevivir, que ya es bastante. Los que normalmente piden en la calle o en el metro, piden para comer y seguir viviendo pero otros piden para drogarse, y seguir muriendo. Estén equivocados o no en sus metas, todo el mundo sabe lo que quiere, o al menos eso es lo que piensa ella. Y solo entonces piensa en la suya. Ella solo quiere seguir llevando su rutina a cabo. Levantarse a las siete y veintitrés. Mirar por su ventana. Desayunar dos veces, una en casa y otra en una cafetería, y acariciar a su suave gato. No quiere estar triste, pero tampoco sabe ser ella misma sin estarlo a veces.

Le gusta tanto teorizar, que se le pasa la mañana deambulando por las calles pensando en como son los demás, que les gusta, que coleccionan y que quieren ser en la vida y entonces, como de rebote acaba pensando en como es ella, que colecciona o que quiere llegar a ser.

Siempre lleva encima su libreta de pájaros. Una vez escribió en ella: Llora por las esquinas, por la incertidumbre de que tras ellas se esconda el olvido. Porque Julieth vive obsesionada con la idea de que cuando ella no esté nadie la recordará.

Y así llega a casa. Se quita las gruesas gafas de sol y las deja en la mesita, junto a las llaves y el bolso. Monsieur Neveu sale a recibirla, aunque lo único que quiere es un poco de agua en su cuenco vacío. Cuando se lo llena, se da cuenta de que sus plantas están sedientas y llena una regadera. Siempre se da cuenta de la necesidad de las plantas cuando el gato pide para él y entonces se siente culpable, porque las plantas tienden a morirse porque son mudas. Y vuelve a sentirse apenada. Cuando las riega suele recitarle poemas que lee o fragmentos de la novela que se está leyendo o releyendo, porque últimamente tampoco se puede permitir comprarse demasiados libros. La última vez les contó un par de líneas de lo que quizás fuera un poema inacabado que se inventó en uno de sus paseos por el parque:

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Que le pertenezco al Sol y a la lluvia,

Más que a los Hombres…


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Cuando termina mira el teléfono que está en la mesita, apagado como siempre. Fantasea con encenderlo y encontrarse un montón de llamadas interesantes que devolver, pero como sabe que esto no es posible, decidió hace ya meses apagarlo y solo encenderlo el último día de cada mes. Así la decepción solo sería una vez cada treinta días y no cada vez que saliese de casa. 

El día que decidió eso, escribió una nota en su libreta: Solo puedes escucharte a ti mismo en el silencio. Prefiere escucharse a ella misma más que a quien pueda llamarla.




Nota: No te pierdas la continuación el próximo miércoles.


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"Historias escritas en el viento"
Capítulo 1. Parte 2/5
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Historias escritas en el viento. Capítulo 1 (1/5)



CAPÍTULO 1
ELLA ES ESPECIAL, PERO NADIE LO SABE




"Recorre la ciudad para encontrarse a sí misma"



Julieth Vintage es su nombre. Julieth por esa famosa actriz de los años 20 que tanto admira; Vintage por la denominada moda vintage, que hace referencia a la moda reciclada de otro tiempo, como si cualquier tiempo pasado fuese mejor.
Le gusta hacer las cosas a su manera.

Aunque no tiene una rutina laboral ni estudiantil, hace ya bastante tiempo que siempre se levanta a las siete y veintitrés. No le hacen falta despertadores, es como si algún mecanismo interno, del que no es consciente, le hiciera abrir los ojos justo en ese momento y no en otro. Pero no le importa, porque esa hora es ideal para mirar por su ventana y ver la calle casi desierta, quizás algún transeúnte que camina hasta su puesto de trabajo o el barrendero, que aparece en escena cada mañana para barrer las calles.

Es una chica de costumbres, y aparte de levantarse todos los días a la misma hora, se despereza entre las sábanas, camina descalza hasta el baño y se mira en el espejo. Le gusta recorrer su rostro milímetro a milímetro en busca de alguna nueva espinilla, punto negro o mancha que haya que eliminar. Se frota la cara con un jabón natural de esos que huelen a viejo y a abuela y luego se enjuaga con abundante agua templada.

Cuando vuelve a su cuarto, para abrir la ventana y ventilar su dormitorio, le gusta ver tras de sí las huellas de sus dedos de los pies en las frías baldosas. Y cuando la ventana está abierta, y solo entonces, va a la cocina a prepararse el desayuno. Toma una taza de humeante café y una tostada y media con margarina y mermelada de fresa. Pero el tostador solo admite tostadas enteras, por lo que Julieth siempre tiene que dejar una a la mitad, porque si solo hace una, se queda con hambre, y si se come dos, se queda hinchada para toda la mañana.

Mientras se hacen las tostadas, prepara el desayuno de Monsieur Neveu, que es quien le hace compañía en el piso de Madrid en el que vive desde hace seis meses. Solo está allí de prestado, porque nunca ha sentido que fuera suyo, de hecho no lo es, solo está de alquiler.

Julieth no es una chica de caprichos caros. Cuando acaba de desayunar, se para frente a su armario y entonces elige el atuendo adecuado con al lugar al que se dirija. Hace ya tiempo que no se compra ropa, suele customizarla a su antojo y siempre consigue ir diferente y con gusto. Los vaqueros, cada temporada son más cortos, como si en las perchas menguaran solos, y las camisas a veces acaban siendo chalecos. Le gusta diseñar su ropa, coserla y ver la transformación en su cuerpo. Mirarse al espejo. Escudriñar bien cada pliegue y cada centímetro de la prenda y entonces dar su veredicto. O vale o hay que cortar un poco más.

Le gustaría hacer lo mismo con su pelo. Ir cortándolo hasta dejárselo como un chico, pero no se atreve y tiene una larga cabellera que le encanta peinar. 

Para acabar de acicalarse, se pinta la raya del ojo en negro y los labios en rojo cereza como el esmalte de uñas que suele llevar y que se compra en una tiendecita muy barata del barrio.

A veces se decora el pelo con un lazo blanco o rojo con lunares negros, incluso de algún otro color que le vaya con la ropa que ha elegido aquel día. Normalmente viste de rojo, blanco, azul y negro, pero hay otros días que necesita verse de diferente modo.

Se despide de Monsieur Neveu, recoge su bolso, que suele ser muy grande para un sinfín de artilugios que guarda en él, coge las llaves y se marcha.

Habitualmente sus destinos son: el supermercado, el parque o el centro, según se sienta de animada. Si está contenta indudablemente recorre el centro, porque allí hay mucha gente con la que mezclarse, mil historias que se cruzan, chocan o caminan paralelas para siempre. A Julieth le gusta pensar en las vidas de los demás. Mira a un lado y a otro y piensa en el lugar a donde irán, que les gusta o las colecciones que hacen. Porque Julieth es mucho de colecciones. Tiene una cajita, por ejemplo, donde guarda todo lo que, a su juicio tiene valor, que se encuentra en la calle. Si abres esa cajita de madera vieja, con una bicicleta antigua dibujada en el tapa, puedes encontrar una fotografía de carnet, una nota con un número de teléfono, unos apuntes arrugados, un abono de octubre de 2004 capicúa, un décimo de lotería de hace diez años, una pulsera con la inscripción: Carlos y Lucía marzo del 1998, etc. Y siempre que sale a la calle va muy atenta al suelo, por si su tesoro puede aumentar aquella tarde. Y como muchas veces va mirando al suelo, también se fija en el calzado de los viandantes. Le gusta descubrir a las personas desde los pies hasta la cabeza, para ver si coincide con las ideas que se ha hecho al mirar su calzado. Muchas veces hay sorpresas, y se nota que llevan los zapatos por gastarlos o prestados o que no les gustan, porque la gente va incómoda y se nota en sus rostros, eso a Julieth le hace gracia.

Entra y se sienta en alguna cafetería, observa las  otras mesas con mucha curiosidad. No cree en las casualidades y si aquellas personas se han parado en ese instante a tomarse un café como ella, es porque tienen algo más en común que el gusto por el café. Es porque algo les une y el destino ha hecho que se encontraran. Les mira y a veces no puede resistirse a leer sus labios para saber que dicen. De tanto observar a las demás personas a distancia, ha desarrollado un sexto sentido para saber cuales son sus palabras. Por ejemplo, su lenguaje corporal dice mucho de cada persona y es un buen comienzo para entender toda la conversación.

Cuando está triste tiene dos opciones: o va al supermercado, o va al parque. Si va a comprar, suele coger helados, chocolate y fruta para animarse y se recorre todos los pasillos buscando sus chucherías pensando en lo cruel que es la vida. Aunque también suele ir a comprar cuando está contenta, porque solo así se hace con ciertos productos que no son tan de su agrado, como algunas verduras, como las acelgas.

Pero si realmente está triste, coge su pequeña bici blanca y va al parque. Escoge un rincón apartado de la gente porque entonces no le importan sus historias, ni lo que puedan esconder, en esos instantes se vuelve egoísta y solo quiere regocijarse en su pena, ya sea para encontrar una solución al problema o para llorar largo y tendido.

Aquel día Julieth no lo está, por lo que naturalmente opta por ir al centro. Hace un sol radiante así que la mañana es idónea para pasear por todo Madrid, aunque a ratos tenga que cobijarse en las sombras de los árboles o de los altos edificios.

Cuando camina por el centro también mira hacía arriba, porque hay algunos edificios que si pudieran hablar, contarían muchas más historias de las que pueden contar las personas. Porque esas paredes han estado presentes en cada acontecimiento que haya sucedido. Han sido testigos mudos de tantos momentos que no hay nada que más irrite a Julieth que no poder hablar con esas piedras para que le cuenten. Imagina lo que podría descubrir si los edificios de Gran Vía pudieran darle un parte diario con todos los sucesos interesantes.

Pero no es posible y se enfada y solo con una palmera de chocolate puede calmarse. Así que continúa sus pasos hasta alguna cafetería donde tomarse un café y su dulce preferido.

Es curioso fijarse en ella si estás en otra mesa, porque cuando vemos a otras personas tomando algo solas podemos llegar a pensar que son desgraciadas y que no tienen amigos con quienes ir a charlar a una cafetería, pero mirarla a ella es ver a alguien solitaria que ocupa el hueco de los ausentes. Tiene un brillo especial que hace que aunque no te percates de su presencia, notes esa luz interior que no sabes muy bien de donde procede.

Pero ella no lo siente así. A veces su soledad es abrumadora. No se para a pensar en ella cuando está frente a su palmera de chocolate intacta, pero sí cuando solo quedan de ella migajas. Entonces se siente algo pesada e incluso culpable. No es que se vea gorda, pero es la pena de una pérdida irrecuperable, como si detrás de esa palmera gigante pensara que va a haber alguien para esperarla, y una vez que se la ha comido, mira detrás de ella, ve que no hay nadie.

A veces, después de su segundo desayuno, se va al parque apenada, pero aquel día ha decidido seguir su camino sin rumbo fijo. Quiere ser fuerte y no llorar a cada paso que da.

                                                                      

Nota: No te pierdas la continuación el próximo miércoles.


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"Historias escritas en el viento"
Capítulo 1. Parte 1/5
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Proyectos 2015

Cuando comienza un nuevo año, una de las cosas que hacen que te llenes de ilusión y motivación son esos nuevos proyectos que tenemos en mente y que a veces cogen fuerza a principios de año para comenzar y poder sobrellevar los problemas del día a día. Yo soy de esas pocas personas que empieza proyectos y le gusta terminarlos, por eso sigo día a día trabajando en ellos. A veces pasa una temporada en que se interrumpe, pero luego vuelves a retomarlos. Por eso quizás he conseguido escribir tantas novelas: ilusión y motivación por algo que me gusta y trabajo y esfuerzo casi diario.
Yo este año tengo también algunos proyectos (que sería de este blog sin ellos) y comentarlos por aquí me van a servir como propósitos.

1. Lo primero que quiero hacer es terminar una novela de ciencia ficción que iba a ser una novela gráfica, ilusa de mí, pero que en novela yo creo que también puede estar genial, de hecho ya estoy escribiendo muchos días y va avanzando satisfactoriamente. Es divertido pensar que pasaría con el Mundo dentro de 200 años y eso es lo que estoy haciendo con esta novela.

2. También quiero repasar y corregir algunas otras. Quiero que una de ellas sea mi próxima publicación, así que tengo que trabajar duro para llegar a fechas.

3. Este año termino el curso de Diseño y Producción Editorial. Solo me queda un trimestre y en Abril las prácticas, así que ahí está otro reto.

4. ¿Os acordáis del diario visual que empecé el año pasado? bueno, como no lo terminé por falta de motivación (por las cosas terribles que me ocurrieron) pensé que sería buena idea que fuera un diario bianual y acabarlo en este año en los meses que corresponda. Así que ahí estoy, a ello.

5. Lo de las 47 lecturas lo veo complicado, pero a ver si consigo las 23. Con tanto corregir y escribir al final lees menos, pero bueno, es por una buena causa.

6. Publicar 47 entradas en el blog. Llevo muchos años consiguiéndolo así que a ver si vuelvo a hacerlo.

7. Superar el 5º curso de mi Planning por asignaturas. parece mentira que lleve tantos años planificándome y siga haciéndolo a diario. Os lo recomiendo.

8. Ver 47 películas. ¡Me encanta el cine y hay tanto por ver y descubrir! y es una buena fuente de inspiración.

9. Como lo de ir a exposiciones, teatro, ferias de libros, museos, conciertos...¡47 eventos culturales que están esperándome este año también!

10. Me gustaría seguir vendiendo mis novelitas y que gusten tanto. De la Ciudad de Zénnox, de Historias escritas en el viento y de las que vengan :)


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También aprovecho para enseñaros algunas cosillas que van a fomentar que consiga esos objetivos y aumente mi creatividad:

1. Rotus para seguir dibujando y soñando.
2. Autoregalín rechuli de sellos.
3. Pulserita de sinsajos de tururu shop.
4. Librín regalo de: Dejar de Amargarse. 
5. Regalo de agendita para mi super colección de agendas.